La enfermera encendió y apagó una lampara de diagnóstico mientras la movía sobre los ojos de Ellie. La luz era brillante, casi dolorosa, pero la niña apenas se inmutó, sus brazos agarrando el borde de la mesa de examen. Satisfecha de que la adolescente no tuviera una conmoción cerebral, la enfermera le dirigió una sonrisa cautelosa antes de girarse hacia una bandeja cercana. Dejó la lampara a un lado y recogió los anteojos de la niña. La enfermera se los entregó a Ellie, quien los tomó, colocándolos rápidamente sobre su rostro antes de volver a agarrar la mesa. Era lo único que evitaba que sus manos, todo su cuerpo, temblaran.
La enfermera salió y cambió algunas palabras en voz baja con otra que entró en la habitación un momento después. Alex miró a su sobrina con una mezcla de preocupación y seriedad. Cuando habló, lo hizo en voz baja pero firme.
—Por favor — dijo — por el amor de Dios, díme que no fuiste a buscar a ese hombre—
Ellie negó con la cabeza inmediatamente. No había dicho ni una palabra desde que la sacaron de la fuente. La niña estaba segura de que, si abría la boca, no pudiera hacer otra cosa que gritar.
—Ellie —dijo Alex, otra vez severa.
—Lo juro —dijo finalmente la chica, con los ojos repentinamente fijos en su tía. Las palabras brotaron rápidamente, desesperadamente — El auto me dejó a unas cuadras de L-Corp. Estaba caminando hacia Noonan's para comprarme un chocolate para mí y un café con leche para mamá. Lo juro. Lo juro — repitió. Su voz se quebró. Su rostro estaba a un pelo de seguirla.
Alex la envolvió rápidamente en un fuerte abrazo. —Hey—, susurró. —Hey. Estás bien, niña. Estás a salvo—
Ellie pasó de agarrarse a la mesa al uniforme de su tía, desesperada por algo que la sujetara antes de estallar en pedazos. Su mente era un torbellino. Tantas preguntas, y una respuesta también, girando en la tempestad. Una que dolía más de lo que la "normalidad" podría doler.
Hubo una pequeña conmoción afuera. Ni Alex ni Ellie tuvieron que adivinar qué o quién estaba involucrado. Sin duda, algún pobre agente del DEO totalmente desprevenido se había encontrado cara a cara con las consecuencias de interponerse entre Lena Luthor y su hija, incluso si fue accidentalmente. Un solo grito de —¿DÓNDE?— dejó en silencio los pasillos del edificio. Un momento después, unos tacones decididos entraron en la habitación.
Ellie miró a su madre, vestida con un traje formal, la viva imagen de una mujer capaz de enfrentarse al mundo y lo había hecho, pero su rostro decía que estaba tan dispuesta a derrumbarse como su hija. Lena pasó junto a Alex, que ni siquiera se molestó en hablar, solo se apartó del camino mientras la mujer de cabello oscuro agarraba con fuerza a su pequeña y se negaba a soltarla.
Ellie finalmente se derrumbó. Enterró la cara en el hombro de su madre y lloró y lloró. Por miedo, por desesperación, por puro y sangriento terror. Sintió las lágrimas calientes de su madre contra su mejilla. La mujer la abrazó con más fuerza. Pasaron unos minutos. Entonces, por fin, Lena levantó la cabeza, con los brazos todavía firmemente alrededor de la niña. Se volvió hacia Alex.
—Está bien—, dijo La jefa del DEO. —Tiene algunos raspones y moretones, pero nada grave—
La mano de Ellie palpitaba en respuesta, recordándole todos los niveles de dolor que estaba sintiendo. Se aferró a su mamá.
—¿Lo sabías? —, fue lo único que Lena preguntó como respuesta. La implicación quedó más que clara.
Ellie oyó a su tía suspirar. —Acabamos de descubrirlo. Te lo explicaré mejor cuando Kara regrese — Alex puso una mano sobre el hombro de Ellie — Vamos a buscar un lugar más cómodo para que esperes. —La chica levantó la vista y se encontró con una sonrisa quebradiza—Haré que un agente vaya Noonan. —
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La Última Hija
FanficEllie Danvers-Luthor sabe que es afortunada, realmente bendecida. Tiene una gran familia, gente que la apoya y dos de las mejores madres que se pueden pedir. Entonces, ¿por qué está tan concentrada en lo único que no tiene? Bueno, cuando una de tus...
