Cap (19)

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Pasaron unos días desde aquella cita con Penny, y Seven, como de costumbre, mantenía su actitud seria y neutral frente a las constantes preguntas y bromas de sus compañeras de equipo. Ellas querían saber por qué no había regresado a dormir esa noche, de dónde había sacado la pulsera que ahora llevaba en su muñeca, y un sinfín de interrogantes más. Aunque las chicas insistían, Seven no se inmutaba. A veces respondía una que otra pregunta o simplemente las ignoraba, manteniendo su compostura habitual. No era de los que se dejaban arrastrar por chismes o curiosidades innecesarias.

Sin embargo, no todas las integrantes del equipo eran igual de insistentes. Lily, por ejemplo: la pequeña parecía vivir en su propio mundo. Para ella, los chismes y las preguntas de las demás carecían de importancia. Lo único que quería era recibir mimos y atención por parte de Seven, algo que él le concedía con una mezcla de paciencia y neutralidad. Aunque no era muy dado a demostrar afecto, la inocencia de Lily lo llevaba a ceder de vez en cuando, permitiéndole que se acurrucara a su lado o que le pidiera que la cargara en sus hombros. Era un gesto práctico, nada más. O eso se decía a sí mismo.

Pero hubo algo que sí llamó su atención: el comportamiento de Ruby, la ojiplateada. Con los demás, Ruby seguía siendo la misma chica alegre, bulliciosa y llena de energía que siempre había sido. Era la primera en reírse de las bromas, la que animaba al equipo cuando las cosas se ponían difíciles y la que siempre tenía una sonrisa lista para cualquiera que la necesitara. Sin embargo, con Seven, su actitud era completamente diferente. Desde aquel día, se mantenía distante, casi fría, y no le había dirigido la palabra en todo ese tiempo.

 Desde aquel día, se mantenía distante, casi fría, y no le había dirigido la palabra en todo ese tiempo

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Al principio, Seven no le dio mayor importancia. No era de los que se preocupaban por cambios de humor o actitudes extrañas en los demás. Pero, con el paso de los días, comenzó a notar que la indiferencia de Ruby era algo más que un simple capricho. No era como ella actuar de esa manera, especialmente cuando, con los demás, seguía siendo la misma de siempre. ¿Por qué solo con él era diferente?

Aunque nunca se dejo llevar por las emociones, Seven decidió intentar acercarse a ella en un par de ocasiones, más por curiosidad que por verdadero interés. Sin embargo, cada vez que lo hacía, Ruby lo ignoraba por completo o se alejaba sin decir una palabra. Su reacción lo tomó por sorpresa, pero no lo suficiente como para que perdiera la calma. Después de un par de intentos fallidos, Seven decidió dejar de insistir. No tenía sentido perder el tiempo en algo que claramente no quería ser resuelto. Si había logrado acostumbrarse a la actitud alegre y bulliciosa de Ruby, también podría acostumbrarse a esta nueva faceta suya.

Lo que Seven no sabía era que, en el fondo, Ruby estaba lidiando con una emoción completamente nueva para ella. Desde que Seven había salido con Penny, algo dentro de Ruby había cambiado. Al principio, no entendía qué era esa sensación incómoda que le quemaba el pecho cada vez que veía a Seven con aquella pulsera o cuando recordaba que había pasado la noche fuera. No era enojo, ni tristeza, ni frustración. Era algo distinto, algo que no podía nombrar.

(SEVEN EN RWBY) Donde viven las historias. Descúbrelo ahora