Calyssa pov:
El frío azotaba los delgados dobladillos de mi capa. El silencio de la vereda era sepulcral, roto únicamente por el arrastre de mis botas sobre la nieve.
Seguí avanzando, aunque el castillo aún quedaba lejos. El invierno en Winterfell no perdonaba a los forasteros . Me obligó a detenerme cuando escuché unos pasos; no era seguro merodear tierras ajenas sin invitación.
Intenté esconderme y fundirme con el paisaje, pero mi capa no ayudaba el rojo carmesí no fue una buena idea. Entonces escuché el ladrido de los perros, a unos metros de mí.
—Por los siete infiernos...
Rápidamente desenfundé, dejando caer mi espada en la nieve para usar mi cinturón como apoyo. Lo envolví en la rama más cercana y, apoyando mis piernas en el tronco, comencé a escalar. Una vez arriba, seguí subiendo, intentando alcanzar la mayor altura posible, mientras los pasos y los ladridos se acercaban cada vez más.
En un instante, los perros estaban bajo el árbol, olfateando mi espada. Tras ellos, un hombre fornido los guiaba. No podía ver su rostro, pero era alto y vestía pieles; no era un plebeyo, eso era seguro.
El hombre se agachó para recoger mi espada. Contuve la respiración, evitando cualquier movimiento. Observa a su alrededor, buscando a su dueño. Solté un leve suspiro... error.
Clavó la espada en el suelo y, cuando pensé que se marcharía, pateó el árbol con tal fuerza que lo sacudió, haciéndome perder el equilibrio.
Caí directamente sobre la nieve.
La capa cubrió mi rostro lo suficiente para ocultar mi cabello platinado.
—¿Quién eres y qué haces en mis tierras? —su voz era ronca e imponente.
—Me disculpo, ser... no era mi intención. Solo estoy de paso —mi voz salió más baja de lo esperado.
Por fin pude ver su rostro. Era joven, pero su mirada era más fría que la nieve bajo mi cuerpo... y terriblemente atractivo.
Extendió su mano. Dudé, pero la tomé para levantarme.
—¿Quién es tu familia, niña?
—Agradezco que no me haya echado a los perros, mi lord... pero no puedo hablar de eso. Solo diré que voy camino al castillo del señor de Winterfell.
Una ligera sonrisa apareció en su rostro.
—Entonces, si me lo permites, te guiaré. Estás lejos del camino. Estas tierras llevan al río; el castillo está al norte, sobre el sendero de pinos. Además, los norteños no vemos con buenos ojos a los forasteros... pero prometo comportarme a la altura.
Asentí, aún insegura, mientras ajustaba mi cinturón y enfundaba mi espada.
—Jamás había visto a una dama con espada —comentó con tono divertido.
—Lo heredé de mis hermanos —respondí—. Todos hombres.
—¿Tendría la nobleza de decirme su nombre, mi lady?
—Puede llamarme Lissa, mi lord. Así me llaman mis hermanos.
—Entiendo. Bueno, Lissa... pareces agradable. No sería propio de mí no ofrecerte una de mis pieles.
Me extendió una. Era de lobo.
—¿Está seguro? El frío aquí es implacable.
—Estoy acostumbrado.
Asentí y la tomé. Aún estaba tibia, impregnada con el aroma a leña.
Me indicó que lo siguiera. Caminó delante de mí, mientras yo mantenía una distancia prudente.
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One Shots- multifandom
FanfictionErrores pueden señalarlos se aceptan críticas constructivas.
