Esta historia fue hecha por que la anterior versión era una cagada. A mi parecer
Después de que Nova organizara una noche de juegos para sus amigos, decidió encerrar a Parra y Lily en un cuarto como parte de una broma, exigiéndoles que se besaran p...
Bien les traigo la siguiente parte del anterior capitulo ignarando el hecho de que saque un capítulo de relleno qué puede ser canon y a la vez no.
Intro genial aqui
Bien empezamos por donde termino el capitulo anterior
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Cerca de la hoguera, donde ardía lentamente la máscara calcinada del atacante, Fallo se encontraba sentado en silencio, con la mirada perdida entre las llamas. Parra se le acercó, aún un poco aturdido por todo lo que había pasado.
Fallo, sin siquiera mirarlo, rompió el silencio: —Ya han pasado horas, Parra… Estabas en trance todo este tiempo.
Parra lo miró, confundido y algo molesto: —¿¡¿En serio?!? ¿¡Y a nadie se le ocurrió llamar a una ambulancia, por lo menos?!
Magma, sentado cerca, con una sonrisa socarrona y ceniza aún en su ropa, respondió sin perder el humor: —¿Tú has visto cuánto cobran las ambulancias hoy en día? Si ibas a pagarla tú, tal vez... pero estabas todo tieso, hablando con tus ancestros o algo así. Así que decidimos dejarte ahí, como un mueble raro.
Parra soltó un largo suspiro. No sabía qué lo iba a matar primero: si los locos que aparecían en su vida… o sus amigos.
—Fantástico… —masculló, resignado. Luego, cambiando de tema, agregó—: Bueno, dejando eso atrás… ¿me pueden ayudar a preparar algo para Lily?
Fallo arqueó una ceja. —¿Ahora mismo?
Antes de que Parra pudiera responder, Magma intervino con una expresión tranquila pero firme: —Hermanito… a veces es mejor dejar que las cosas fluyan solas. No apresures nada, sobre todo si es algo que importa.
Parra se quedó en silencio un momento, mirando a Magma con duda, pero luego asintió. —Tienes razón, Magma… aunque igual, la dejé sola adentro, así que… mejor entro. Nos vemos.
Y con eso, Parra se levantó, sacudió un poco su ropa, y regresó al interior de la casa, dejando a Magma y Fallo frente al fuego.
El silencio volvió por unos segundos, sólo roto por el crepitar de la hoguera.
Fallo, aún intrigado, giró la cabeza hacia Magma. —¿De dónde sacas tantos consejos sabios, eh?
Magma sonrió y se llevó un dedo a los labios, haciendo un gesto de silencio. —Shhh… un mago no revela sus secretos. ¿O acaso tú también quieres conquistar a alguien?
Fallo lo miró de reojo y soltó una media risa. —Eres irritante, ¿sabías?
Magma, sin dejar de sonreír, respondió como si fuera lo más obvio del mundo: —Lo sé. Y aún así, me aman.
Fallo negó con la cabeza, sonriendo también, y ambos se quedaron allí, en silencio, viendo cómo las brasas se consumían lentamente.
La noche aún no había terminado… pero por un momento, todo parecía estar en paz.
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Solo Tu, y Yo
Parra entró con pasos algo inseguros, aún rascándose la cabeza por lo que acababa de decir Magma. La casa estaba tranquila, iluminada por una luz cálida y suave. En el sofá, Lily estaba sentada con una manta sobre los hombros, abrazando una taza humeante. Al verlo entrar, levantó la vista.
Lily: —¿Ya dejaste de hacer fogatas existenciales allá afuera?
Parra medio sonriendo: —No prometo nada… con esos dos es difícil no filosofar.
Se acercó y se sentó en el otro extremo del sofá, no demasiado cerca, pero lo suficiente para sentir el calor compartido. Hubo un pequeño silencio, cómodo pero con tensión flotando.
Parra: —Oye… siento haberte dejado sola. Me fui un rato. Bueno, varias horas, parece.
Lily sin mirarlo directamente: —Lo noté. Pero también noté que tenías cosas que procesar. No te culpo.
Ella le ofreció su taza, como gesto de paz: —¿Quieres? Tiene canela.
Parra la aceptó, bebió un sorbo, y sonrió: —Sabes, creo que esto me salvó más que cualquier ambulancia.
Lily: —¿De tus traumas o de Magma?
Parra riendo: —Sí.
La charla de Parra y Lily continuó durante lo que parecieron ser horas. Las palabras fluían entre ellos sin esfuerzo, como si todo lo demás, el caos de la noche, las máscaras extrañas y las tensiones que habían vivido hasta ese momento, se hubieran desvanecido por completo. Mientras hablaban, los minutos se alargaban y los segundos se convertían en minutos, como si el tiempo mismo decidiera tomar un descanso para dejarles disfrutar de un respiro tan necesitado. Al final se quedaron dormidos uno sobre el otro.
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Fin del capitulo 12 un poco corto pero a mi parecer bien escrito.
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