EPÍLOGO

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CHARLIE RUSSEL 



El clima en Cambridge era bastante fresco pero no me quejaba, amaba poder usar sudaderas todos los días a todas horas. La única que sufría un poco con el clima era Tory, la cual siempre dormía con dos sudaderas y tres pares de calcetines.

-Vas a ahogarte si sigues vistiendote asi -me burlo al verla aparecer en la cocina con una enorme bufanda mientras yo terminaba de hacer mi café para llevar al campus-

-Ni lo menciones, el invierno se acerca y no quiero enfermarme -negó con rapidez-

-Uh sí, en especial si quieres salir este fin de semana con Cedric -la molesto sin dudar viendo como la sangre llegaba a sus mejillas- Ja! de verdad creíste que no me daría cuenta de cómo se ven tu y mi hermano?

-No es lo que piensas...

-Lo que yo pienso es que están enamorados -canturreo viendo como esta sacaba su termo de la alacena- creí que ya eras parte de mi familia pero tu vas por algo oficial, bien pensado Nichols.

-Una palabra más, Zanahoria, y vas a tener que conseguir a alguien mas que te compre comida china cuando regresa de la universidad -amenazó-

-Bien lo dejo por la paz, solo porque el restaurante en boston es increíble -me rindo acomodando mi cabello frente al espejo- Te llevo?

-Na, voy a tomar el metro -dijo con tranquilidad- anunciaron manifestaciones en la zona y no quiero pasar tres horas en el tráfico otra vez

Tory y yo nos habíamos mudado a Cambridge hacía casi un año, habíamos encontrado un apartamento perfecto, a seis minutos en metro de su universidad y 10 minutos caminando a la mía. El sekai Taikai del año pasado había terminado con el sensei Lawrence pateando el trasero del sensei Wolf y coronando a Cobra Kai como campeón mundial.

Las noticias en ese momento habían sido una bomba, todos en el deporte sabían quienes éramos, Sam, Tory, Miguel, Robby y yo habíamos recibido gran cantidad de atención de marcas deportivas, torneos junior, y mil cosas más. Aunque al inicio los cinco íbamos a todos lados juntos, cuando Sam tuvo que irse a Okinawa, Miguel la siguió, dejándonos solo a nosotros tres en la empresa. No podía quejarme, había pasado mis vacaciones moviendome por demasiadas ciudades para junto a mis dos mejores compañeros, había sido más que perfecto

Cuando la temporada estudiantil comenzó, Tory y yo llegamos a un acuerdo con la empresa para adecuar las sesiones a nuestros horarios, y así no descuidar ninguna de las dos oportunidades.

El sensei Lawrence se había centrado en fortalecer Cobra Kai, llevándose con él a todos los estudiantes del Miyagi-Do cuando el señor LaRusso había decidido cerrar el dojo para concentrarse en su familia y la venta de autos.

Los chicos de Corea y yo aún manteníamos la comunicación, la sensei Kim se había hecho cargo de su dojo familiar y en la vitrina con sus premios se encontraba mi precioso trofeo, porque sin ella habría perdido. Había viajado a Corea hace unos meses, esta vez Yoon cumplió su promesa y me enseñó cada platillo coreano que se le ocurriera.

Con Robby las cosas marchaban de maravilla, aunque al inicio la distancia habia sido razon para algunas peleas, habiamos logrado adaptar un horario para hablar por horas y tratar de vernos en persona tantas veces como pudiéramos, todo era perfecto

Suspiré levemente al sentir el frío de la calle golpear mi rostro con fuerza haciéndome esconder mis manos en los bolsillos de mi chaqueta, mis cascos colgaban en mi cuello y estuve apunto de colocarmelos cuando un llamado me hizo detenerme

-Charlie! -la voz del señor LaRusso se escuchó del otro lado de la calle y me detuve rápidamente viendo como este y la señora LaRusso cruzaban la calle para alcanzarme- realmente creí que me había equivocado de lugar

FIGHT //ROBBY KEENE\\Donde viven las historias. Descúbrelo ahora