Un cierre amoroso, bello, maravilloso, épico y digno del legado Kardashian-Jenner.
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Diez años después…
El sol se filtraba suavemente por los ventanales de una villa en la Riviera Francesa. Afuera, el mar cantaba como fondo eterno de una historia que no solo había sido contada, sino vivida con cada latido, cada paso, cada suspiro.
La villa, majestuosa y luminosa, reflejaba el alma de la familia que allí vivía. Entre paredes de mármol blanco, techos altos, jardines colgantes y arte contemporáneo, reinaba la paz. Pero también reinaba el amor.
Tú y Kim llevaban una década juntas. Una década de risas, complicidad, besos robados a medianoche, y conversaciones profundas al amanecer. Nada se había perdido. Al contrario: el amor crecía, maduraba, se transformaba en algo aún más poderoso.
Y en el corazón de todo eso… Kailianis Elizabeth Kardashian, la niña que trajo una nueva era al linaje más famoso del mundo. Hermosa, inteligente, carismática y creativa. Tan Kardashian como su madre, tan brillante como tú.
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Una mañana en familia
Kailianis, con su cabello suelto y una corona de flores en la cabeza, corría por el jardín con sus hermanos mayores: North, Saint, Chicago y Psalm. A pesar de la diferencia de edad, todos la adoraban. Era la más pequeña, pero también la más feroz.
—¡Mamá! —gritó desde la distancia— ¡El desayuno está servido!
Kim bajó las escaleras, deslumbrante como siempre, vestida con una túnica de seda blanca. Tú la esperabas en la terraza con una copa de jugo natural y una sonrisa de esas que sólo Kim podía provocarte.
—Buenos días, esposa mía —dijiste, estirando la mano para tocar su mejilla.
—Buenos días, amor eterno —respondió Kim, dándote un beso lento y tierno.
El desayuno fue un espectáculo digno de realeza: frutas exóticas, pan recién horneado, jugos prensados en frío, y un pastel con flores comestibles que decía:
“10 años de amor infinito”
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Una celebración privada pero legendaria
Esa noche, Kim organizó una cena íntima en el jardín con una sorpresa especial. Velas flotaban sobre la piscina. Música en vivo llenaba el aire con notas suaves y románticas. Tus mejores amigas estaban allí: Elizabeth Olsen, Gal Gadot, Florence Pugh y Kathie McGrath.
Elizabeth, como madrina oficial de Kailianis, dio un brindis:
—“He tenido muchos títulos en mi vida… pero ser la madrina de esta niña y ver a esta familia construida sobre amor real, es lo más valioso que tengo. Las amo.”
Kim, con los ojos brillando, se levantó para hablar:
—“Hace diez años me casé con el amor de mi vida. Juntas creamos un hogar. Formamos una familia. Superamos escándalos, titulares, tormentas… y nos mantuvimos unidas. Porque lo nuestro… fue siempre más fuerte que la fama. Más puro que el oro. Y más eterno que cualquier historia jamás contada.”
Tú le tomaste la mano, te levantaste y le dijiste:
—“Tú eres mi destino. Mi hogar. Mi fuerza. Nuestra historia no termina aquí. Esto es solo el prólogo de una eternidad juntas.”
Las lágrimas se mezclaron con las risas. Las copas se alzaron. Los aplausos llenaron el cielo. Y justo entonces, un espectáculo de fuegos artificiales iluminó el cielo de Francia. En el aire apareció la frase:
“El amor vive aquí. Y vivirá por siempre.”
Fin
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- Swift
De Todocomo reaccionará Taylor cuando se entere que su mayo enemiga esta enamorada de su hermana
