Capitulo 48 -

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Pecadora

Cuando bajamos al salón, después de un merecido sueño, una buena ducha acabada en un polvo rápido... Bueno digamos, que hemos intentado ser rápidos. Ya estamos con la ropa para la gala benéfica de esta noche. Una finca de la señora Gronch, su marido irá y temo que alguien más vaya como la otra vez pero eso no será ningún inconveniente venimos preparados y listos para cualquier imprevistos.

Los ojos de Enfys no dejan de verme desde el asiento opuesto al mío, un chofer conduce el Roll Royce de su colección de coches. El vestido para esta noche es rojo, como indicaba la invitación, rojo vino, rojo tinto, rojo sangre, ... En definitiva, rojo. Mi acompañante con su traje negro, un negro que creía imposible de crear, tiene accesorios en rojos como mi vestido, el pañuelo del bolsillo, el reloj decora su muñeca derecha y en la izquierda lleva un cadena con eslabones en plateada a juego con mis accesorios. Mi vestido en un tono de tinto de hombros caídos dejando al descubierto la cadena del cuello que lleva una pequeña cámara de vigilancia, se estrecha en mi torso para después caer desde mi cintura hasta el suelo donde roza en cada paso que doy, aún llevando los tacones, varios brazaletes decoran mis muñecas en plateado al igual que los accesorios de mi recogido que deja algunos tirabuzones suelos de él.

-¿Te acuerdas del plan? – su voz un susurro grave que se instala en la parte trasera de mi cabeza – No quiero tener que ir en busca de mi reina.

-Creo recordar... – digo mirándolo y me arrepiento cuando veo destellar en sus ojos algo similar a la devoción – Creo recordar, que las últimas veces te he salvado el culo yo – mi sonrisa de lado y una mirada de superioridad no son suficientes para bloquear su mirada.

- Podemos apostar – levanta su ceja bien definida - Si te salvo ese precioso culo, me darás lo que yo quiera, pero si ganas tú me tendrás a mí.

Me muestra su mano con la palma hacia arriba con una amplia sonrisa, pero antes de que la sujete le digo:

-Coronel, no se equivoque, lleva estando en la palma de mi mano desde antes que ustedes fuesen conscientes de quien era yo – la enderezo y se la muestro antes de continuar – Ahora dígame que gano yo antes de retirar la oferta.

El jardín donde nos encontramos en la mansión de Gronch, esta decorado como si estuvieramos en la epoca victoriana. Telas caen desde unos postes colocados para darle una sensación de corte de estancias además de varias fuentes de flores decorando el perimetro de la plataforma donde estamos para poder pasar con los tacones.

Enfys tiene su mano en el bajo de mi espalda en lo que me sujeto con una mano el vestido. Mi otra mano reposa en su mano para bajar la pequeña escalera antes de pisar el foco de todas las conversaciones. Algunas miradas se posan en nosotros. Bajo el vestido y Enfys actua como un novio comprometido y atento. Quien diría que se puede cargar a medio salón con un par de disparos y movimientos.

Mis ojos repasan la estancia, buscando a quien me invito. No la encuentro a primera vista pero a quien si veo es a Hack, ya en posición y lista para dar el espectáculo que tenemos preparado.

El jazz suena bajo por la banda que suena a un lado del jardín. Los camareros se pasean con bebida y canapes. Se nota el dinero y el poder por cada centrimetro de este lugar. Varias personas conforme avanzamos nos saludan. Nos conocen de nuestras vidas falsas. Es algo que hemos construidos y a lo largo de nuestras misiones aquí en la ciudad. Algo que en breve quedará destruido sino acabamos pronto con todo esto.

Eugenia se acerca con su marido, vestidos como dos señores del siglo pasado. Vestidos ceñido y traje oscuro acorde con la etiqueta. Conforme mas se acerca más gente se aleja de su camino. Como unos tiburones que se abren paso en un banco de peces. Vienen directos. No me gusta nada como pinta la situación y mucho menos quienes le sigue, no consta en las invitaciones. Lleva la cara medio tapada.

Juego Secreto (BORRADOR)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora