Recuerdo como aquel perro hambriento me buscaba por toda mi casa, oliendo el piso y mi olor en el
Recuerdo escucharlo gruñir cuando finalmente me encontraba, mostrando sus colmillos asquerosamente filosos que llegarían a morderme muchas veces
Recuerdo ocultar las heridas, si alguien las veía me reclamaría y culparía, claro, yo provoque al perro callejero
Pero aunque trato de olvidarlo, lo que más recuerdo es como la desesperación se adueñaba de mi cuerpo
Recuerdo como temblaba y regaba a Dios consuelo cuando el animal enfurecía
Recuerdo el dolor de las heridas, aunque intenté olvidarlo
Recuerdo casa escondite que use, cada súplica que grite, cada lágrima que solté.
Y se que el perro también lo recuerda, ese maldito animal que ahora me mira con indiferencia recuerda todo
