CAPITULO 23

215 19 28
                                        

POV Narrador

...Casa de los Cooper, 01:04 a.m...

La puerta trasera se cerró con un suave clic, y el silencio envolvió la casa como una sábana pesada. El único sonido era el leve golpeteo de las botas de Tn sobre el piso de madera mientras seguía a Betty por el pasillo en penumbra. Ninguna de las dos dijo una palabra. La adrenalina había cedido su lugar al peso incómodo de lo no dicho.

Betty caminó con paso firme hasta su habitación, subiendo las escaleras sin mirar atrás. Tn la siguió, un poco más lenta, ya sin la energía artificial que antes la había envuelto. La cabeza le palpitaba con los últimos ecos del Jingle Ball, y la imagen de Betty —seria, rígida, dolida— era como un ancla que la traía de vuelta al presente... uno mucho menos eufórico que el anterior.

Entraron al cuarto. La rubia se limitó a encender una lámpara de luz cálida y cerrar la puerta sin mucho ruido. No había necesidad de disimular: sus padres no estaban, pero el ambiente no daba lugar a complicidades. Betty se sentó al borde de la cama, quitándose los zapatos con brusquedad. Tn se quedó de pie, observándola-

Tn: ¿Vas a decir algo o solo vas a seguir molesta en silencio? -preguntó con cautela, intentando sonar relajada, y por la mirada de Betty hacia ella notó que no habían sonado tan bien ese juego de palabras como en su cabeza-

Betty: ¿Solo molesta? -soltó una risa irónica sin mirarla- Estoy preocupada, Tn. Estoy frustrada. Estoy... decepcionada.

-La azabache bajó la mirada. Esa última palabra pesaba más que todas las anteriores juntas-

Tn: No fue para tanto... -intentó dar una explicación razonable- Solo fue una cápsula. Ni siquiera me afectó tanto

Betty: ¿Ah, no? -levantó por fin la mirada, clavando sus ojos verdes en los de ella- ¿Y entonces qué fue todo ese show? ¿La risa desbordada? ¿Ofrecerte para una carrera drogada? ¿Besarte con la botella en mano mientras Nicolás te miraba como si fueras su maldito trofeo?

-Tn apretó los labios. El nudo en su garganta se mezclaba con la incomodidad de saber que Betty tenía razón-

Tn: Estaba... siendo parte del grupo. No quería que nadie pensara que no puedo seguir el ritmo. Ni Reggie, ni Hache...

Betty: ¿Y yo? -susurró, esta vez con la voz quebrada- ¿Dónde quedo yo en esa ecuación, Tn?

-Esa pregunta la atravesó como una lanza. Tn se acercó lentamente, sentándose a su lado-

Tn: Betty... tú eres lo único real que tengo en ese mundo de mierda. Pero a veces... siento que tengo que demostrarles que soy digna de ese apellido. De ser una Lodge. De no quedar atrás.

Betty: ¿Y por eso te metes una droga? ¿Por validación?

-Tn no supo qué decir. Su silencio fue suficiente respuesta. Betty se levantó, comenzando a caminar de un lado a otro por la habitación-

Betty: Yo no soy una santa, Tn. Y no espero que tú lo seas. Pero si crees que me voy a quedar de brazos cruzados viendo cómo te destruyes por encajar en ese mundo, estás muy equivocada. Porque yo no te quiero por ser una Lodge perfecta, ni por saber moverte entre políticos y mafiosos de sonrisa blanca. Yo te quiero por lo que eres cuando estás conmigo.

Tn: Y eso es lo que más miedo me da-Betty se detuvo-

Betty: ¿Qué?

Tn: Eso es lo que más miedo me da, Betty. Que tú me veas de una forma en la que ni yo puedo verme. Que pienses que soy fuerte, centrada, buena… cuando en realidad, muchas veces no tengo idea de quién soy. Me ahogo con las expectativas de mi padre, con la sombra de Verónica, con la mirada de mi madre, con la de todos... excepto contigo. Pero a veces ni siquiera eso es suficiente para no caer.

RiverdaleDonde viven las historias. Descúbrelo ahora