Rodrigo y Christopher resoplaban ante cada palabra del empresario. Henry Williams es un abogado con varios bufetes en Estados Unidos, queriendo expandir su cadena, y que mejor que en el mercado español. País del cual es su amada esposa.
Rebecca Santana de Williams amiga de Victoria desde hace muchos años. Sin embargo, a su esposo no las recomendaciones de Victoria, amiga de su esposa. Hizo una investigación exhaustiva del bufete y al ver que efectivamente daba beneficios positivos y que además tiene prestigio, no dudó en asociarse con ellos, cosa que ambos letrados estaban encantados. Pero Williams era sumamente exigente, pidiéndoles requisitos que estaban negociando, entre ellos que su hija Sofía trabaje en el bufete ya que acaba de colegiarse en el colegio de abogados, y no tiene experiencia. A Rodrigo y a Christopher nos les hace gracia pero al negarse a algunos requisitos, como despedir a sus abogados de años para traer algunos americanos, tenían que aceptar, no querían perder a los suyos, por que por ellos están donde están. Estaban negociando el contrato.
Estrechan las manos, firmas contrato y trato hecho.
-Bueno... tenemos que celebrarlo- dice Henry con un perfecto español.
-Por supuesto ¿una paella? que se que te encanta- Pregunta Rodrigo con una amplia sonrisa.
-Ya está Rebecca chivando cosillas a tu madre- dice el empresario risa sutil
-Pero eso de siempre- Responde Christopher de la misma manera.
-Conozco un restaurante increible aqui cerca- prosigue Rodrigo levantando la mano hacia la salida, haciendo que los tres abogados salgan de la sala de juntas.
-Perfecto, y puedes decirle a tu prometido que venga- dice Henry entrando en el ascensor ante la mirada curiosa de Pilar y Maria. Ambos miran a su secretarías y las levantan el dedo señalandoles que el trato estaba cerrado, haciendo que ambas sonrieron de la alegría. Sabían que el bufete iba a mejorar y por lo tanto sus sueldos también.
-Me parece que mi madre no solo ha comentado la paella- prosigue la conversación Christopher cuando el ascensor empieza a bajar.
-Están muy orgullosos de ti, y están encantados con tu matrimonio, me han hablado maravillas de él- le dice Henry.
-No le digas eso que se lo cree- dice Rodrigo llevando sus manos a los hombros de su amigo. Provocando la risa de ambos socios.
-No es por presumir... pero si. Es una persona increíble- responde con brillo en los ojos -Pero trabaja esta tarde, pero bueno ya tendrás oportunidad de conocerle-
La comida es amena y divertida, la asociación les iba a traer beneficios por ambas partes y eso los enorgullece. Se entienden, se comparten ideas, planes... cierran el contrato y no parece que vaya a salir nada mal.
CHRISTOPHER
Paso a buscarte amor.
Tardó una media hora
DARIO
Ya he salido
Te espero
CHRISTOPHER
Vale cariño, no tardó.
Dario sale de la cafetería y espera a su prometido en la puerta de la universidad.
DIEGO
una cena?
pregunta Diego en el grupo que tienen los tres.
MARTINA
por mi si
DARIO
yo ya he quedado con Christopher
DIEGO
hooo jajjaja
Ahora que el señorito tiene novio va dejar tirados a sus amigos
Comenta Diego bromeando
DARIO
Oyeee haberlo dicho esta mañana, me lo ha dicho primero.
MARTINA
Eso es en la envidia que tiene
DIEGO
que dramáticos jajjajaja ¿si o no?
MARTINA
por mi sii, podemos ir tomar algo después y Dario puede universe.
DARIO
hoy dormire con Christopher, no creo que pueda.
la próxima vez, me apunto.
Dario estaba inquieto. Había decidido por los dos cuando no sabía si su novio podría, pero igualmente quería compensarlo por lo de anoche. Estaba temblando y no sabia ni por que.
A los 20 min llegó Christopher con una sonrisa de oreja a oreja aparcando enfrente de su novio, que lo miraba intentando sonreír pero estaba demasiado nervioso.
Al segundo Christopher salió del coche antes que Dario abriera la puerta para hacerlo el. Dario lo miró gratamente sorprendido y entró al coche sonriendo agradecido. Christopher le cerró la puerta con delicadeza para darle la vuelta y también entrar el.
-Gracias- dice Darío rojo muerta de la vergüenza.
-De nada- dice Christopher acercándose a él para darle un tierno beso en los labios mirándolo a los ojos enternecido "Adorable" pensó Christopher. Beso, que a Dario le causó que le ardieran aún más las mejillas. Christopher arranca el coche con el corazón desbocado, había tenido un día intenso.
-¿Cómo ha ido el día?- pregunta Dario intentando disimular.
-Bien amor... de hecho hoy hemos cerrado una asociación y quiero invitarte a cenar para celebrarlo contigo- dice Christopher entusiasmado.
-en hora buena- dice Dario honesto.
-gracias... ¿A dónde te apetece ir?-
-donde quieras...-
-vale... pues mira. Hay un restaurante de comida argentina increíble cerca de casa y si te apetece puedes quedarte a dormir- dice Christopher con sumo cuidado de no querer presionarle después de su discusión.
-Si... de hecho te iba a proponer lo mismo- dice Dario con timidez casi susurrando sin apenas mirarle. El corazón de Christopher da un vuelco -Osea, lo de dormir juntos. Si podrías- dice aun mas bajito mirando a todos lados menos a su novio.
-Amor...- dice sin poder ocultar su entusiasmo -Claro que podría, nunca te diría que no a dormir contigo. Para ti siempre voy a poder- le responde con cariño -Pues después de cenar, podemos ir a tu casa a por tus cosas, las tu quieras y pasar la noche juntos- dice con aún más cuidado.
-Vale...- responde Dario con las manos temblorosas.
¿le apetecía? si, le apetecía dormir con Christopher, pero aunque yo lo había hecho. Hoy estaba más nervioso que nunca.
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La Cicatriz Que Me Dejas
RomanceChristopher Bellmonte Gallardo esta enamorado de Dario López Garcia desde hace un tiempo aunque sabe que este no siente ese profundo amor por el. Es un buen hombre que ha intentado conquistarlo con sus detalles y alagos, sin embargo un detalle comp...
