Christopher miraba a su prometido sin saber que decir. Solo oía su corazón latir con rapidez de pura ansiedad e incertidumbre "me va a dejar" pensaba creyéndose la película que lleva haciéndose toda la mañana.
-Amor, ¿por qué no me has dicho que ibas a venir?-
-Por qué quería darte una sorpresa- responde el joven mientras que siente Christopher bajar sus manos por sus brazos despacio, para sujetar las manos de Dario con ternura. -Y me la has dado, quería hablar contigo- dice sonriendo.
-No hacía falta que los despidieran- intenta hablar Dario.
-Si hacía falta, no puede ser que se comporten así con alguien que venga al bufete, no me gusta la prepotencia- dice Christopher con seguridad.
-Pero tendrán una familia que mantener... hijos, facturas que pagar- intenta hablar Dario aun mas apenado con cada palabra que decía, los había despedido por su culpa, por defenderlo no le parecía justo. -Cariño... se van con una buena contribución y una carta de recomendación de nuestra parte, no te preocupes. Encontraran trabajo pronto- dice el acercándose a su prometido.
-Chris pero...- intenta hablar Dario.
-Amor...- le interrumpe Christopher llevando su brazo a la cintura de su prometido para acercarlo a su cuerpo cuidadoso -¿Has venido para hablar de nosotros o de personas ajenas?- pregunta Christopher acunando las mejillas de su prometido, mirándolo a los ojos con suma ternura, intimidando al joven poniéndolo nervioso. Christopher acerca su frente a la de su novio y lo mira a los ojos haciendo que Dario se sonroje y que también lleve sus manos a las de su novio.
-¿Estas ocupado?- pregunta Dario con timidez
-Para ti nunca estoy ocupado...- Cuando llegan a la última planta, Christopher sujeta la mano de su novio y salen por la puerta del ascensor, para entrar en una sala amplia de madera, donde habían dos puertas una enfrente de la otra. En una esta Maria y en la otra una chica de pelo moreno y tez blanca muy atractiva. Ambas escribiendo a toda prisa en el ordenador. En cuando Maria se da cuenta de que el ascensor se habia abierto, desvía la mirada y se encuentra a Dario completamente avergonzado y a su jefe intentando disimular una sonrisa.
-Hola Maria...- dice Dario con dulzura aún de la mano de Christopher. Maria se gira y enseguida sonríe de oreja a oreja.
-Dario- dice Maria con alegría levantándose de su silla para acercarse a él dándole un abrazo -¿Por qué has tardado en venir?- dice Maria separándose del joven extrañada.
-Desde mi casa he tardado una hora y para entrar he tenido algún problema- dice Dario con cierta timidez.
-¿Tu sabías que iba a venir?- pregunta Christopher mirándola con cierta ofensa.
-Claro jefe. ¿No lo sabias?- responde María con seguridad.
-No guapa. No sabia- responde Christopher finguiendo fastidio -¿Y por qué no me has dicho nada?- pregunta Christopher.
-¿Y por qué iba hacerlo?- pregunta mirando a Dario con complicidad.
-Estás estás tú muy rebelde últimamente- le responde Christopher divertido señalando con el dedo. A lo Maria se ríe negando con la cabeza.
-Bueno mis amores... Os dejo a lo vuestro que yo voy a lo mío- dice Maria dándole un beso en la mejilla a Dario, para volver a acercarse a su mesa -Que tu novio me despide- comenta sentándose a lo que Dario se ríe. Christopher suspira y lleva a su prometido a su despacho volviendo a coger la mano.
ESTÁS LEYENDO
La Cicatriz Que Me Dejas
RomanceChristopher Bellmonte Gallardo esta enamorado de Dario López Garcia desde hace un tiempo aunque sabe que este no siente ese profundo amor por el. Es un buen hombre que ha intentado conquistarlo con sus detalles y alagos, sin embargo un detalle comp...
