Capítulo 37

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   Hola, hola, mis Danitrizlovers 💙💙💙, por fin pude retomar la escritura, por fin les pude actualizar,  muchas gracias a todos por la espera y sus mensajes de apoyo, me han ayudado mucho a no decaer y a seguir pendiente de terminar esta historia 🥰🌷,  les dejo disfrutando la lectura🤓


   — Doña Julia, vea, yo necesito hablar con Betty explicarle... — interrumpió y fue interrumpido.

   — Lo que usted señor le hizo a mi hija no tiene nombre, ni explicación alguna, y como ya le dijo Nicolás, mi Betica no está en casa, está pasando unos días en casa de su novio, así que, ya deje de amargarnos el día y váyase — la seriedad de Doña Julia lo hizo retroceder, lo que la señora aprovechó para cerrarle la puerta en las narices.

   Armando quedo idiotizado (más de lo que ya es), al escuchar a la mujer, '¿qué no se supone que Nicolás, es su novio, qué está pasando?, Betty, mi Betty no puede tener a nadie más'...

   POV combinado Narrador/Armando

   La mente del hombre iba a mil por hora, preguntándose quién podría estar quitándole a 'su Betty', no podía ser, Betty era suya y no consentiría jamás, que nadie se la quitara, además, ella aún tenía su empresa, y no permitiría que llegara otro e intentara quedarse con todo su patrimonio, suficiente era tener que lidiar con Daniel Valencia, como para que un desconocido llegara y se llevara todo.

   Cuando salió del transe en que Doña Julia lo dejo, salió cual rayo en busca de su alero y contarle lo que había descubierto, definitivamente, no era nada bueno, Nicolás no era considerado un rival, ósea, la facha del tipo nada que ver, pero, ahora, ahora que Betty se vea así de bella, es obvio que otros buitres querrían acercarse a ella.

   No puedo permitir, que eso pase, no perderé mi empresa, se que ella todavía me ama, no puede a ver olvidado todo lo que vivimos junto en tan poco tiempo, no dejare que nadie me la quite.

   Debo hablar con Calderón, debemos descubrir quién es el imbécil, que quiere quitarme a mi Betty.

   Fin POV Armando

   Mientras conducía, Armando divagaba en su mente, las mil y una formas de averiguar quién era el intruso, meditaba una y mil estrategias para que Betty le perdonara y volviera con él.

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   En el departamento de Daniel, María Beatriz, intentaba digerir, que tenía una sobrina y cuñada, porque, aunque su hermano dijera lo contrario, esa mujer se convertiría en su cuñada, ella no era tonta, pese a todo lo que pudiera aparentar, no lo era, veía y entendía las cosas, incluso más allá de lo que mucho pudieran, es solo que le gustaba sentirse consentida protegida por su hermano.

   Desde pequeña, entendió que si quería seguir viendo el lado tierno de su hermano, debía siempre verse vulnerable a sus ojos, tristemente vio como a raíz de la muerte de sus padres, su hermano pasaba de ser un niño cálido y amoroso, por uno hermético, frío y calculador.

   Vio la diferencia en como la trataba a ella en comparación de Marcela, quien siempre se mostro más fuerte e independiente, y que en sus momentos vulnerables acudía a Margarita Mendoza en lugar de su hermano, entendió, que para su hermano no perdiera por completo la calidez de su corazón, ella bebía seguir reflejando la niña vulnerable que necesita la protección de su hermano.

   — Bueno hermanito, una lástima, te llego la correa, ahora dejarás esa vida disoluta que llevas — dijo entre risas.

   — No digas bobadas, tan poco es para tanto.

   — Si, como digas, pero bueno ya preséntame a mi sobrina y cuñada... — Mejor no te mueva yo iré a buscarlas, no vaya a ser te caigas de bruces.

   La estridente risa de su hermana sonó por los pasillos, mientras la veía desaparece rumbo a las habitaciones.

   Quiso ir tras ella, pero el dolor que sintió en todo su cuerpo se lo impidió, solo podía esperar que su hermana no fuera imprudente a la hora de hablar con la doctora.

   Dentro de la habitación, Beatriz aprovecho para bañar y vestir a la bebé — Debes, poner muy linda para conocer a tu tía María Beatriz — le decía a la pequeña mientras abrochaba su trajecito — Bueno, más linda de lo que eres, estoy segura que lograrás enamorar a tu tía, tanto como a mí, y no te preocupes, tu tía es un sol, es cierto que la conozco poco, pero puedo decirte que es una persona que irradia alegría, hasta ahora, es la única persona que he visto, que puede hacer que tu padre sonría de verdad, así que estarás bien con ella.

   — Muy considerado de tu parte, hablarle así de mí, puesto que casi no nos conocemos.

   — ¡Señorita María Beatriz! — Una muy asustada Betty, casi deja caer a la pobre bebé quien resintió el exabrupto y así lo hizo saber.

   — Ya, ya, princesa, tu mami no quiso asustarte

   — Yo, no, yo no...

   — Si, si, si, me dirás lo mismo que cabeza dura de mi hermano, que no son nada, pero yo Betty, veo cosas — concluyó con una carcajada y quitándole a la inquieta niña de los brazos.

   — Pero, yo, yo, yo...

   — Ya, ya, mejor dime, ¿qué te hiciste?, ¿a qué centro de belleza fuiste?, ¿quién fue el cirujano que te operó?, mira, yo necesito unos retoques — la inquisición terminó mostrándole arrugas en su cara que solo ella veía.

   — Yo, no me he operado — dijo al recobrar la compostura — solo cambié de peinado, me maquillé un poco, y claro recibí mi buena dosis de amor propio.

   — Vaya, es increíble, supongo deberé buscar por otro lado — dijo mientras le hacía carantoñas a la pequeña.

   — Pero, si usted es muy bella, no debería dejarse absorber por los estereotipos de la sociedad.

   María Beatriz se quedo congelada, nadie a parte de su hermano le había dicho palabras iguales, Margarita e incluso su hermana Marcela, le decían que su belleza era muy común, ese era siempre su talón de alquiles, por alguna razón su apariencia siempre le causaba inseguridades, tal vez porque en su adolescencia, los muchachos que salían con ella siempre la compraban con su hermana, en ocasiones, escuchaba comentarios en el instituto como 'lástima que no se parezca a sus hermanos', es muy linda, lástima su físico dista mucho de su hermana.' Si bien es cierto, que su constitución física es diferente, pues ella heredo los rasgos de su abuelita paterna, no por eso dejaba de ser una Valencia, y en circunstancia que siempre era incluida en los planes de grupo.

   — Sabes que, me caes bien, así que, cuenta conmigo si necesitas ayuda para conquistar el cabezón de mi hermano — dijo muy jovial, sin dejar de jugar con su nueva sobrina.

   Betty se quedo de piedra al escuchar, pues se había percatado que en el umbral el hombre de cual María Beatriz hablaba, la miraba de manea tan penetrante que si, ella siguiera siendo la misma persona que fue, de seguro ya habría caído con un paro cardíaco...



   Es todo por hoy, realmente espero les haya gusta y también no demorar mucho con el siguiente capítulo. Leerles siempre es un placer, déjenme saber que opinan...

   Les leo en los comentarios 🤓🧾📝📭📬📪📫

Voten ⭐⭐⭐

Hasta el próximo capítulo 🌷💕💙

Au revoir Mes Amours 👓💙💙💙

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