Al día siguiente, Amaura estaba en la biblioteca de la mansión hojeando un libro cuando escuchó unos pasos acercándose con firmeza. Al alzar la vista, se encontró con Finn de pie, vestido de forma impecable con un chaleco clásico y un abrigo largo.
Finn – Estás lista, Amaura?
Amaura – Por supuesto – dijo cerrando el libro con una sonrisa – ¿A dónde vamos?
Finn – Planeé algo tranquilo… y más acorde a mi ritmo – hizo una pequeña pausa – Pensé que podríamos ir a un invernadero. Hay uno a las afueras del pueblo, y según dicen… tiene rosas azules.
Amaura – Me parece una idea preciosa, Finn.
Durante el viaje en coche – que Finn conducía con suma concentración como si el volante fuera una reliquia delicada – ella no dejó de sonreír al ver cómo él intentaba adaptarse a la tecnología moderna.
Finn – Este… "GPS", como lo llaman, me resulta inquietante. Que una máquina sepa dónde estoy en todo momento no me tranquiliza.
Amaura – Tranquilo, a veces ni siquiera funciona. No te espantes todavía.
Finn – ¿Y eso te tranquiliza a ti?
Ambos rieron suavemente.
Una vez llegaron, el invernadero era un pequeño paraíso oculto. El aire estaba cargado de humedad y dulces fragancias. Las flores colgaban del techo de cristal, y un camino de piedra guiaba entre los pasillos verdes. Finn le ofreció su brazo a Amaura de manera elegante.
Finn – Hay belleza en lo natural… Lo artificial puede ser funcional, pero nunca me ha conmovido como lo hacen estas cosas.
Amaura – Tienes un alma muy antigua, Finn.
Finn – Porque lo soy. Pero tú… tú traes calma incluso a siglos de tormenta.
Amaura se sonrojó ligeramente, bajando la mirada por un momento.
Caminaron durante un largo rato, hablando de historia, de las diferencias entre su época y la actual. Amaura se dio cuenta de que Finn aún conservaba una cierta distancia con el mundo, pero con ella era diferente: se abría poco a poco, con honestidad.
Más adelante, se sentaron juntos en un banco frente a una fuente rodeada de flores. Finn sacó una pequeña caja de madera tallada.
Finn – Quería darte algo. Lo tallé yo mismo… No es gran cosa, pero...
Amaura la abrió con cuidado, dentro había una delicada figura de un lobo en miniatura, tallada en madera oscura.
Amaura – Es preciosa… ¿La hiciste tú?
Finn – Sí. Quería que tuvieras algo mío, aunque fuera simple. Es un símbolo de tu manada, ¿no?
Amaura – Sí… y también significa protección.
Ella se inclinó hacia él y colocó su mano sobre la suya. Él se tensó un poco al principio, pero no se apartó.
Amaura – No necesito joyas, Finn. Solo momentos como este.
Hubo un breve silencio. Sus ojos se encontraron.
Finn – Nunca pensé que encontraría paz en alguien... y sin embargo, aquí estás tú.
Ella sonrió. Entonces, sin más palabras, se acercó y lo besó. Al principio, el beso fue suave, casi tímido, pero pronto Finn le devolvió el gesto con una ternura que guardaba desde hacía siglos. No era un beso apasionado, sino uno lleno de significado.
Cuando se separaron, él aún tenía la mirada fija en sus ojos.
Finn – Gracias por darme un día como este.
Amaura – Y gracias por recordarme que incluso el más antiguo de los corazones, puede aprender a amar como si fuera la primera vez.
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Amor Mikaelson
FanfictionAmaura es la hermana mayor de bonnie, se fue a estudiar lejos, pero que pasara cundo regrese a mystic folks. ¿Que pasara cuando conozca a la familia Mikaelson? ¿Qué hará cuando descubra que es la compañera de todos los hermanos?
