Skyler
Sus ojos desesperados trataban de hacerme comprender el nivel de su amor. Buscaban incansablemente llegar a mi corazón. Buscaban una respuesta que yo no podía darle por más que lo intentara. Yo lo amaba, pero no de esa forma. No podía hacerlo.
Sam era un excelente hombre. De las mejores personas que he conocido en mi corta vida y estaba agradecida de toparme con él. Siempre tuvo un lugar en mi corazón. Si bien no es el lugar que él quería tener, eso no le quitaba peso al amor que yo sentía por Sam. Sam, sin duda, se convirtió en mi mejor amigo. En mi familia. Siempre estuvo para mí, incluso cuando sintió enojo y no tenía motivos para tenerme cerca. Siempre luchó por buscar una segunda oportunidad de vida para mí y yo lo valoraba.
Me dolía no poder corresponderle. Dolía no poder decirle lo que él necesitaba escuchar de mi boca. Mi corazón latía aceleradamente contra mi pecho mientras la presión y los nervios me quitaban la respiración. Iba a irme y él lo sabía, y también sé que lucharía para evitarlo, pero Sam no lo lograría. En varias horas pondría a todos a dormir al mismo tiempo para poder marcharme sin interrupciones. Sam también sabía eso, o lo sospechaba. Pero sabía que no me quedaría. Ya no.
Presioné sus manos.
—Cuando te conocí, no pensé que serías tan importante para mí, Sam.
—Pero no soy tan importante para ti como Chase —dijo con la desilusión en los ojos y la voz rota.
Me mataba. Sus ojos tristes me mataban.
—Sam, es un amor diferente, pero igual de intenso.
—No es cierto. Lo acepto. Le he aceptado hace mucho, Sky. No me amas como a él, y eso está bien, pero no quita que no me desgarre el alma lo que siento y deseo. Sé que es egoísta decírtelo ahora, pero no quiero callarlo más. No quiero callarlo porque... —se detuvo. Se detuvo porque se quebró por completo.
Jamás vi a Sam mostrándose tan vulnerable frente a nadie, ni siquiera cuando su hermano murió. Pero esa noche dejó fluir lo que lo quemaba por dentro y me abrazó. Se aferró a mí tan fuerte que pensé que me rompería. Me abrazó con tanto amor que las piezas de mi corazón cayeron rotas al suelo por ver su dolor. Su dolor era casi mi dolor.
—Tengo miedo de que mueras —confesó presionándome contra su pecho.
Su mano me sostuvo de la cabeza para que no me separara. Mi mejilla descansaba en su hombro izquierdo y su otro brazo me sostenía tan duro para que no me escapara de él. Pero no me escaparía de su abrazo.
—Siempre digo que vamos a protegerte, pero tengo miedo de distraerme un segundo y perderte, Skyler. Por eso no me puedo dormir. No puedo descansar porque temo que, al abrir los ojos, no estés más.
Cerré los ojos con fuerza al oírlo. Irme después de esa confesión lo destrozarían, pero quedarme seguía sin ser una opción. Sé que Sam intentaba convencerme de que no cometiera locuras, pero este era mi más grande muestra de amor hacia mis seres queridos.
No pude formular otra palabra. La garganta no me lo permitía. Las palabras estaban atoradas. Solo quería quedarme en silencio, disfrutando de lo cálido que era abrazar a Sam.
En mi tormento, en el infierno, mi consuelo sería recordar el calor de los abrazos de mis seres amados. Ellos serían siempre mi contacto con mi humanidad y mi vida. No importaba si los demonios me torturaban, si me despedazaban o si la eternidad allí fuese mi castigo por existir. Nunca moriría realmente porque sabía que tenía a mi gente recordándome y honrándome. Tenía amor, por más viva o muerta que estuviese. Me aferraría a ello como la luz al final de túnel. Me aferraría al amor que me tenían y que les tenía para anestesiar el dolor de mi pena sentenciada.
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Atracción Destructiva +18 | Libro 1 y 2
Romance¿Qué tan dispuesto estás para renunciar a tu vida por la persona a quien amas? Chase White convive con un pasado oscuro y perturbador con el que debe cargar por el resto de su vida. Skyler, por otro lado, no sabe su real identidad y lo peligrosa q...
