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Entre los pasillos se oían los murmullos de los estudiantes, esto pasaba con indiferencia para los profesores, pero no para los directivos. Finalmente, el día en el que se elegiría a todo el cuerpo de representantes estudiantiles y por consiguiente al presidente estaba cerca.

—Tenga —Kotonoha le entregó a Erika una pequeña caja envuelta en un pañuelo —. Es un regalo de Kokoro.

—¿En verdad? —al abrir la caja se encontró con un desayuno que se le encontraría a cualquier estudiante de primaria —. Debí ser del agrado de Kokoro para que decidiera darme de su almuerzo.

—Realmente se lo preparo, se despertó antes que mi madre y yo para hacerlo.

—Increíble... —junto sus manos y le sonrió a Kotonoha — buen provecho.

Mientras ambas comían Kotonoha miró hacia el interior de la escuela. Muchos alumnos estaban juntos en grupo. Algunos parecían enojados y otros simplemente confundidos.

—Parece que Osagari y Kashiwagi consiguieron lo que querían.

—¿De su complot? Era claro que lo lograrían. Ellas son una fuerza imparable sin alguien que las detuviera y honestamente yo no quisiera serlo. ¿Tú si, Katsura?

—No, es solo que si tenían asegurada la victoria por qué me necesitaban.

—Sencillo, por mi —alzo los brazos estirándose —. Mi club se negó a darle difusión a su movimiento y tú eres el eslabón más débil a sus ojos, creí que ya lo sabías.

—Si, solo me parece raro que únicamente la ataquen a usted. ¿Acaso no había nadie más en el club?

—La otra persona se deslindó de todo para evitarse problemas, así que dudo que Nagisa o Kobachi le hagan algo.

Ambas callaron.

—Yo... eh... en Sakakino —instantáneamente se ganó la atención de Erika —. Una de mis compañeras que era igualmente representante de su grupo tuvo problemas con unas... personas de su salón. Lo único que sé es que la cabecera nunca atacó directamente a la persona, sino que mandaba a personas para que lo hicieran, compañeras de su club deportivo o de clase. Hacía cualquier cosa con tal de dañarla.

—Wow —parpadeó varias veces —. Eso suena horrible, ¿tu compañera está bien?

—Supongo que lo está sobrellevando.

—Tendría que hablar de esto con Karen para saber si le han hecho algo —sonrió y sujeto a Kotonoha de los hombros exaltándola —. Debería presentarte a Karen, se llevarían bien.

El timbre sonó indicando el regreso a clases.

—Cómo sea —Erika cerró la caja que envió Kokoro —. Suponiendo que ellas dos quieran dañarme y si tienen los mismos valores que tienen en Sakakino, ten cuidado por favor Katsura.

En el salón de clases la profesora llamó a la representante y le pregunto si quería postularse para la presidencia estudiantil. Ella dudo por unos instantes y luego miro a sus compañeros.

—¿Está pidiendo permiso? —pensó Kotonoha.

Bastaron unos pocos segundos para que ella se negara rotundamente.

La profesora llamó a otros estudiantes haciendo la misma pregunta y recibiendo la misma respuesta. 

El ambiente era incomodo, por fortuna seguía la clase de deportes y con algo de esfuerzo Kotonoha se pudo librar de la clase. Al librarse del grupo caminó por los pasillos buscando un lugar donde quedarse, algún salón vacío preferentemente. En su búsqueda miro a la ventana que daba hacía la parte trasera del gimnasio y pudo divisar la espalda de Erika hablando con otra chica, la llamada "Karen" seguramente.

Nuestro hermoso amanecerHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora