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Erika y Karen caminaban lentamente hacía la sala de música. A cada paso que daban la melodía de un piano empezaba a oírse más y más con cada paso que daban. Esta melodía era lenta y melancólica, entonando perfectamente con la luz del atardecer de ese momento.

—¿Katsura? —habló Erika al entrar.

Su amiga, como esperaba, estaba tocando en el piano. No hubo respuesta de ella, únicamente bajo la cabeza y siguió tocando.

Erika dio pequeños pasos tímidos hacía ella, intento extender su mano para sujetar el hombro de Kotonoha, pero se detuvo al ver una pequeña caja a un lado del atril.

—Oigan esta todo bien.

Siguió Karen quien indiscriminadamente se acercó a sus dos amigas.

—No sabía que tocabas el piano, Katsura —sujeto ambos hombros de Kotonoha — ¿Sucede algo? O por qué tanta insistencia en que vengamos lo más pronto posible.

Curiosa recorrió el piano encontrándose con la misma caja.

—¿Qué es eso? —sujetó la caja y giro con una sonrisa —¡Deja adivino! Fue un chico, ¿cierto? Confiaba que tu serías una chica popular. Dime, dime quién... —su sonrisa se borró al ver el listón dorado en el interior — Esto es malo.

Kotonoha finalmente dejo de tocar y bajo la mirada. Karen cerró la caja y lo dejo en el lugar donde lo tomó. Erika se sentó a su lado y le dedico un abrazo; Karen le dio unas palmadas en la espalda y luego trato de abrazarla de la cabeza.

—El director se enteró de lo que sucedió ese día en el club —Kotonoha murmuró —. Menciono que normalmente sería penalizada, solo que lo dejaría pasar por la situación que está pasando en la escuela —soltó un tembloroso suspiro que intento ocultar con un estornudo —. Su nieta estaba ahí y ambos me obligaron a tomar el puesto dado que nadie más lo quería.

Las otras dos chicas se quedaron calladas unos segundos.

—No... no te preocupes —Kotonoha levantó la mirada hacía Karen —. Nosotras como el consejo-

—No pueden —interrumpió —. Por el intento de violencia que Osagari intento en su contra, Kose y usted tienen prohibido estar en el consejo conmigo.

Ninguna dijo otra cosa.

Karen soltó a Kotonoha y camino por la sala, pasando su mano por su frente en un intento de limpiar un sudor que parecía eterno. Después de un periodo corto Erika soltó el abrazo y al ponerse de pie tomó la caja.

—Normalmente se da la noticia al día siguiente de la selección. Tuvimos suerte que el complot nos diera un fin de semana de descanso —guardó la caja entre sus cosas de su portafolio —. Que horrible, si ambas pudiéramos estar contigo...

—Dijo que era por el bien de ustedes.

—¡¿Nuestro bien?! —reacciono Karen — Katsura, no lo hizo por nuestro bien, solo... solo... no sé cómo decirlo.

—Ya lo sé —Kotonoha apretó su falta y con la mirada fruncida regresó su mirada al suelo — ¡Pero quiero creer eso! Así ustedes no serán más las víctimas de Osagari y Kashiwagi.

Karen quería gritar, se quería desquitar, aunque su única reacción fue sentarse en el suelo y ocultarse entre sus piernas.

—Katsura... ¿por qué te parece bien recibir los ataques de ellas dos en nuestro lugar?

—Porque es lo correcto.

—No, no lo es.

—. . .

—Y no quieras decir que es por darle un ejemplo a Kokoro.

Nuevamente hubo silencio.

Con una combinación de resignación y vergüenza, Kotonoha ladeo la cabeza.

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⏰ Última actualización: Apr 05 ⏰

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