Capitulo veintiocho. Mon coeur

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Vi lágrimas salir a borbotones de sus ojos, cogió mi mano y me dijo:

-Sabía que me amabas.

Después, cerró sus ojos y dejó de respirar.

-Pierre?

-Sal de aquí,Zara-me suplicó Vincent-

-Me niego a dejar aquí a mi marido. Qué puedo hacer?? Qué necesitáis?

-Eres realmente cabezota, Zara-bufó- Dale tú mano y reza porque el amor que os une sea suficiente para traerlo de nuevo a este plano.

-No decías que estaba bien hace apenas dos horas?

-La vida siempre pende de un hilo, Zara.

Sin más, puso mi mano sobre la de Pierre y se puso a ayudar a las mujeres. No ponía en duda el poder de las plantas pero, podría ser por desconocimiento o por simplemente haber vivido en una ciudad durante toda mi vida que cada vez  más pensaba que Pierre necesitaba un hospital y me ponía cada vez más nerviosa pensando en el triste final de aquel episodio y en como podría soportar sus consecuencias.
De repente, sin que nadie se lo esperase, Amal, apareció en la Jaima. Vi a Vincent ponerse tenso por unos segundos pero ella, sin parpadear siquiera,empezó a dar ordenes a todos los que estábamos allí dentro.

-Zara, no te dejes llevar por el miedo. Pierre necesita amor y sólo tu puedes dárselo. Mathieu, prepara la infusión que está en mi bolsa.

Vi a todo el mundo trabajar, a mí marido desvanecerse, a mí cerrando los ojos e implorando a nuestro hijo que le enviara a su padre el amor más puro e inocente de todos y yo trabajando por lo mismo hasta que vi a mí padre entrar en la tienda.

-Papá, qué haces aquí?-pregunté-.

-Buscar a mí hija, a mí nieto y a mí yerno. No te preocupes, Zara. Esta mujer es insoportable pero confío en que pueda salvar a Pierre.

Me abracé llorando a mí padre,sin dejar de sostener la mano de mi marido y juntos, empezamos a rezar hasta en lo que no creíamos. No sé me ocurrió siquiera pensar en como mi padre había llegado al desierto, ni en si alguien había ido a seguirnos para dar con el paradero de Pierre. Sólo pensé en que nuestra labor, era enviar amor y, como en toda buena historia, resultó funcionar. Pierre volvió a la vida y yo me desplomé en el suelo de puro alivio. Por qué los seres humanos éramos tan rotundamente idiotas? Necesitábamos estar a punto de perder a la persona que amábamos para comprender que las circunstancias que nos habían llevado a conocernos no importaban lo suficiente? Existen parejas que se conocen en un prostíbulo y cuyos maridos las rescatan por amor, otras que se conocen desde la infancia y construyen las bases de un amor para siempre verdadero y otros, que como Pierre y yo, nos casamos por amor hacia nuestra familia y, al final, acabamos enamorándonos porque el destino, tan caprichoso, lo había decidido.En ese momento, comprendí que lo nuestro había sido más que orgullo y que corríamos peligro de que, precisamente por eso, acabasémos separados por siempre.

-Zara-me dijo mi padre- Él va a estar bien. Ahora debemos dejarlo descansar.

-Haz caso a tu padre-me dijo Vincent -Sale a dar un paseo. Te avisaré en muy poco tiempo para que vengas a verlo de nuevo.

-Estás bien?- le pregunté sabiendo que Amal estaba allí y que sus sentimientos podrían estar en peligro-.

-Ya tendrás tiempo de preocuparte por mí-me sonrió-.

Salí afuera con mi padre y, mientras tomábamos un té, me explicó el motivo de su visita.

-Te has escapado de Nadine? Es eso posible?

-Perdona, hija pero convencí a esa mujer que odia a los hombres para dejarlo atrás. Sabes?? No soy tonto. El está enamorado de ti pero nunca jamás te podría dar ni la mitad del amor que Pierre te puede dar. Cuando viniste a casa con tu marido, yo sabía que no os conocíais de hacía más que dos horas.

-Y aún así me diste tu bendición?

-No te vendí por Belle si eso es lo que piensas. Jamás lo hubiese hecho. Sólo os vi como yo me vi junto a tu madre hace más de veinticinco años. Él te amó desde el primer momento en que te vio y yo a ti te vi de la misma forma. Entiendo que te has casado muy joven, que la curiosidad de una chica de veintiún años es superior a la de un viejo como yo de cincuenta pero he visto lo que acabas de sufrir. Podrías irte con Nadine, descubrir otro tipo de sexo. No te juzgaría pero no abandones al amor de tu vida porque tienes la inmensa suerte de haberlo conocido muy joven en esta vida y de poder disfrutar de tu amado durante más tiempo que el resto de los seres humanos que se pasan años intentando dar con la persona adecuada.

Miré a mí padre a los ojos y lloré. Él me abrazó y me sostuvo mientras echaba todos mis sufrimientos.

-Sobrevivirá, Zara. Y además, le debo un favor. Sé que no mató a su amigo,se que no dio las órdenes para ello. Resolveremos esto, vale?

-Vale, papá.

Disfrutamos del té en silencio hasta que Vincent vino a reclamar mi presencia.

-Hay una persona ahí dentro que necesita ver a su mujer-sonrió-.

Dicho eso,me levanté, me abracé a él y fui hasta la jaima.

-Pierre??

Me acerqué a su cama, tenía el rostro pálido pero se lo habían limpiado y sus ojos estaban llenos de vida.

-Me has hecho más feliz de lo que pensé que nunca una persona me podría hacer.

-Pierre, yo.....

- Hemos aprendido?-me sonrió -yo creo que sí. Ahora, solo tienes que ayudarme a ser el hombre que era, a sostenerme en pie para poder criar a ese hijo juntos.

-Por qué te fuiste?

-Me echaste. Yo pensaba que amabas a Nadine, que te habia arrebatado la juventud. Sólo quise dejarte el camino libre para que pudieses ser feliz, para encontrar la historia de amor,de cuento, de princesa que sabía qué no te había dado.

-Eres absurdo, Pierre.

-Lo sé. Mon coeur, podrías darme otra oportunidad? Sólo tú has sido capaz de traerme de nuevo a la vida.

Miré sus ojos y después, le dí un tierno beso en sus labios secos por la deshidratación.

-Es esta la respuesta, mon coeur?-sonreí-

-Sí-sonrió también-.

Traición( EN PAUSA)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora