This is happening

2.9K 313 206
                                        

Lance miraba el techo fijamente, nunca le había parecido aburrido, pero ahora se preguntaba porque había elegido esos tonos.

Su alfa se acomodo a su lado después de dormir a su pequeño Lucca.

"¿Deberíamos compartir lo que paso hoy?" pregunto el asturiano, viendo en la misma dirección de su esposo.

"Creo que si" respondio Lance suspirando.

"No quería enterarme de la vida sexual de un adolescente y un amigo, pero la verdad no entendí el motivo de su frustración"

"Ay alfa, es lógico, piénsalo simplemente desde el punto de vista biológico"

"Lancito, vamos al punto" Fernando se giró, mirando a su esposo confundido

"Max y Sergio quieren un bebe" dijo con toda la lógica del mundo.

Ambos suspiraron.

"Es la explicación más lógica, y no digo que este mal, pero la parte consciente de ambos tienen miedo de que la historia se repita" el alfa sabia de las frustraciones de intentar y fallar.

"Vaya" Lance saco el aire que contenía.

"Pero ahora al menos estarás listos realmente, Maxie podrá ser el alfa que siempre deseo ser, y hasta hermano mayor será" continuo y su cara se contorsiono al imaginar a Michael y Jos.

"Oh Dios, esa imagen mental" se quejo el mayor, y es que el siempre estoico Michael lo primero que hace al reaccionar es embarazar a una de sus parejas, no es como si fueran niños, para esas cosas se supone se podía tener más cuidado.

"Bueno amore, no te quejes" señalo con obviedad Lance.

"¿Que insinúas Lancito?" pregunto Fernando con gracia.

"No, nada" rio el menor y se escondo bajo la sabana.

"Bueno, pues te demostrare lo que este alfa mayor sabe hacer" susurro el mayor arrancando la sabana y colocándose encima de Lance, atrapándolo bajo su tacto.

La conversación quedo en el olvido y sus mentes, corazones y cuerpos se concentraron en algo mas en cuanto sus labios se conectaron.

"Feeer" exclamo con picardía el canadiense.

Y eso fue lo último que las nanas del pequeño Lucca escucharon antes de cerrar las puertas y concentrarse en él bebe.

Bueno, al menos las betas sabían que podrían tener mas trabajo y eso de cierta manera compenso el trabajo nocturno con un bebe adorable y dormilón asi que dejaron a sus jefes divertirse.

.

El rugido de los motores había sido siempre la música de fondo en sus vidas, mucho antes de que supieran que el destino los empujaría el uno hacia el otro.

Carlos Sainz Jr y Charles Leclerc, dos nombres que en la Fórmula 1 se mencionaban juntos con tanta frecuencia que ya parecían inseparables, aunque la pista siempre hubiera intentado enfrentarlos.

Lo que nadie sabía o lo que solo ellos entendían, era que su vínculo había nacido en el fuego lento de las miradas cómplices, las manos apretadas fuera de cámaras y las noches compartidas en habitaciones de hotel, lejos del bullicio de los circuitos.

Casi cuatro años habían pasado desde aquel primer invierno en Mónaco, cuando Carlos, con su sonrisa fácil y su porte sereno de alfa, se había colado en la vida de Charles sin pedir permiso.

Habían comenzado como colegas en el mismo deporte, luego como amigos, y antes de que pudieran resistirse, el instinto había hecho el resto, afortunadamente pertenecían al mismo equipo y la cercanía era agradable, podían compartir mas tiempo y algo de lo que su deporte les exigía, era eso, tiempo, pero el convertirse en teammates cambio algo.

MarcaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora