Cap 13

48 3 0
                                        

Narrador: Yo

La noche cayó sobre la aldea, envolviendo todo en una calma que no lograba calmarme. En mi cuarto, el silencio era tan pesado como mis pensamientos. Me acosté, pero no dormí. Solo miraba el techo, esperando que algo dentro de mí se apagara.

Pero no lo hizo.

Un golpe suave en la puerta me sacó de ese estado.

Itachi (desde afuera):
—No voy a entrar. Solo quiero decir algo.

No respondí. Pero tampoco lo detuve.

Itachi:
—No sé qué te hicieron. No sé qué marcas llevas. Pero sí sé que no mereces cargar con todo solo. Nadie lo merece.

Silencio.

Itachi:
—Y si este papel que firmamos fue solo por la aldea... entonces que la aldea sepa que yo también firmé por ti.

No pude evitar que mis ojos se humedecieran. No lloré. Pero dolió. Porque esas palabras... eran demasiado.

Naruto (en voz baja):
—¿Por qué haces esto?

Itachi:
—Porque tú me importas. Aunque no quieras que lo haga.

Sus pasos se alejaron. Esta vez, no cerró la puerta. La dejó entreabierta. Como si me estuviera dejando una salida. O una entrada.

Me giré en la cama, dándole la espalda a la puerta. Pero no al recuerdo de sus palabras.

Kurama (en mi mente):
—Ese tipo... no es como los demás.

Naruto:
—La noche estaba más fría de lo que esperaba, pero no me importó. Salté por la ventana sin hacer ruido, como lo había aprendido en mis días de entrenamiento. No quería que Itachi supiera que me había ido. No esta vez.

Caminé por las calles de la aldea, con la capucha puesta y las manos en los bolsillos. No tenía un destino claro, solo quería estar lejos. Lejos de esa casa, de esa tensión, de mí mismo.

Pasé por el viejo puente donde solía entrenar con Kakashi. Me detuve un momento, mirando el agua correr bajo mis pies. El sonido era constante, como si el río nunca se cansara de seguir adelante.

Kurama (en mi mente):
—¿Y ahora qué, mocoso? ¿Vas a seguir huyendo?

Naruto:
—No estoy huyendo. Solo... necesito pensar.

Kurama:
—Pensar no sirve si lo haces solo. Ya lo sabes.

No respondí. Porque sabía que tenía razón.

Me senté en el borde del puente, dejando que el viento me golpeara la cara. Cerré los ojos. Pensé en todo lo que había pasado. En lo que dijo Itachi. En lo que sentí. En lo que no quería sentir.

Mientras tanto, en la casa...

Itachi (frente a la ventana abierta):
—Tsk... se fue.

Se puso su capa ANBU y salió sin hacer ruido. Sabía exactamente a dónde ir. Naruto no era tan impredecible como creía.

Narrador: Yo

No sé cuánto tiempo pasó. Pero lo sentí. Esa presencia tranquila, firme. Me giré y ahí estaba él. Itachi, de pie, sin decir nada.

Naruto:
—¿Me seguiste?

Itachi:
—Te conozco.

Silencio.

Naruto:
—No tenías que venir.

compromiso (ItaNaru)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora