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Tac Tac tac

Suspiro.

Tac Tac Tac Tac

El sonido de las teclas que presionaba en su computadora eran lo único que escuchaba, respiro profundo y siguió. Shikamaru Nara era conocido por la pereza que lo acompañaba desde que era muy joven pero lo que no era de dominio público es que es una persona extremadamente celosa. Hacia un par de horas desde que llegaron a suna, Sakura, sus hermanos y los amigos de éstos se instalaron en la sala del hogar del artista a actualizar y conversar de todo el tiempo que estuvieron alejados y no había problema en eso, en serio, o eso es lo que quería pensar el chico de cabello alborotado, 8 horas exactas llevaban hablando los hermanos entre ellos desde que se fueron sus amigos. El entendía claro que si, el TENÍA que entender que la pelirosa tiene muchos años sin ver a su familia y la emoción de volver a conectarse con ellos pero otra parte de él (que iba creciendo por cada segundo que pasaba escuchando la risa de Sakura afuera de la habitación) le carcomía el alma, le hacía doler el pecho y tener una pequeña pero desesperante crisis de ansiedad al no tener a la pelirosa entre sus brazos.

Suspiro.

Si, está última semana habia sido asombrosa por no decir espectacular pero siendo realistas no eran lo mejor para su pobre corazón. El chico no quería sonar deprimente, pero ser realista es parte de su naturaleza, se metió entre las piernas de Sakura en su momento más débil y se había aprovechado de eso para calmar la sed que le causaba estar cerca de ella siendo solo su amigo; el miedo de que en cualquier momento ella se recupere y ya no lo necesite y vuelvan a hacer como antes le provocaba dolor de cabeza. El quería TODO de ella, quería ser su amigo, novio, cónyuge, esposo, el padre de sus hijos, kami Sama si esa mujer le pedía un riñón el le daría los dos por si acaso.

Volvió a suspirar y paso las manos por su cabello.

Estaba a punto de sacar un cigarro cuando el sonido de la puerta lo distrajo, ahí con una enorme sonrisa, el cabello despeinado y una bata que le llegaba hasta las rodillas estaba el motivo de su ansiedad. Ella sonrió y camino hacia el en cuanto cerro la puerta, sentándose aún lado Sakura lo abrazo con fuerza.

Tarde mucho verdad? Es que hidan habla muy rápido y sasori se molesta por qué no lo entiende y se pelean a cada rato.--explicaba Sakura cerca de su oreja el chico asintió y se dejó caer lentamente sobre ella, quedando ambos acostados.--¿Shikamaru?

Hmm...--murmuro el pelinegro con la cara entre sus pechos, abriendo los botones de la bata con los dedos Shikamaru aprovechó para tomar uno de los pezones de sakura entre sus labios.

No chupes, duele.--susurro ella con la cara sonrojada, Shikamaru chupaba su seno como si estuviera bebiendo agua.--nunca te has preguntado a qué sabe la leche materna?

El pelinegro no le respondió pero estaba seguro que si Sakura estuviera lactando su leche sabría a fresa, siguió quitando los botones uno a uno hasta dejar a la chica con la bata abierta de par en par y unas pantaletas de ositos. Feliz de tenerla casi desnuda la abrazo con cariño aún con su boca ocupada, Sakura al notar que este no pensaba soltar a su pequeña amiga solo se relajo lo mas que pudo y le quitó la liga al chico para acariciar su cabello. Para Shikamaru ese momento que compartían había calmado la ansiedad que parecía querer comerlo vivo, siguieron hablando un rato más y sin darse cuenta ambos se habían quedado dormidos en aquella rara posición.

Cuando el pelinegro volvió a abrir los ojos ambos estaban de lado y su cara estaba entre los pechos de Sakura, parpadea un poco tratando de aclarar su vista pero en realidad toda su atención está en el seno que se alzaba frente a él. Era cierto que Sakura no tenía el pecho grande pero si lo tenía firme y redondo, de un blanco casi perfecto y ese pico rosado que lo hacía babear. Acerco a la chica más a él, enseguida tomo el botón con su boca y bajo su mano trazando un camino desde su abdomen hasta sus nalgas, donde apretó y pellizco como quiso consiguiendo pequeños jadeos o quejas de la todavía dormida pelirosa. Bajo un poco más su mano hasta tener entre sus dedos el pequeño clítoris de la chica, empezó dando pequeños roces esperando que eso fuera suficiente estímulo para que lubricara un poco, subió la vista tratando de adivinar si la chica aún dormía y por su forma de respirar así era. Chupo más fuerte y soltó, admirando las mordidas y pequeñas marcas que había dejado en su cremosa piel blanca, sonrió y se acomodo frente al valle rosa que parecía llamarlo a gritos atrapada entre esas pantis. Las hizo aún lado todo lentamente esperando que la chica no se despierte, paso la lengua lentamente deleitandosé con la vista y el pequeño gemido que soltó Sakura recién despierta.

Cosas que pasanDonde viven las historias. Descúbrelo ahora