18

43 2 0
                                        

Sara sintió que la sangre se le helaba. El mensaje en su teléfono la golpeó con una fuerza inesperada, anulando la calidez de la noche anterior.

Coco: Disfruta de tu "luna de miel," Sara. Te felicito, eres la única mujer con un contrato y un abogado para respaldarla. ¿Javon aún te paga la renta por fingir ser su esposa? Tarde o temprano, todos volvemos a casa.

"No puede ser," murmuró Sara, sintiendo que el pánico le cerraba la garganta. ¿Cómo sabía Coco sobre el contrato? Era el secreto más profundo que habían guardado, el origen de su "matrimonio". Solo Javon y sus abogados lo sabían.

Javon regresó del teléfono con dos tazas de café y una sonrisa radiante, ajeno al huracán que se desataba en los ojos de Sara.

"El desayuno estará aquí en diez minutos," dijo con la voz de un hombre que se siente redimido. "¿Qué pasa, cariño? Te ves pálida."

Sara alzó el teléfono, mostrando la pantalla con el mensaje de Coco. "¿Cómo lo sabe, Javon? ¿Cómo sabe ella del contrato? ¡Solo nosotros y nuestros abogados lo sabemos! ¿Fuiste tú? ¿Se lo dijiste para que tuviera una excusa para humillarme?"

La sonrisa de Javon se desvaneció. Frunció el ceño y leyó el mensaje.

"No, por supuesto que no," se defendió, dejando las tazas en la mesita de noche. "Sara, te juro que yo no se lo dije. Tal vez... tal vez lo descubrió cuando revisó mis cosas o documentos. Ella es muy buena investigando, ya la conoces."

"¿Y no crees que el hecho de que ella haya revisado tus documentos y tú no te dieras cuenta ya dice algo?" replicó Sara, la voz llena de frustración.

En ese momento, un golpe fuerte y repetitivo resonó en la puerta. No era el servicio de habitaciones. Era un golpe furioso.

Javon y Sara se miraron con terror.

"¡Abre la puerta, Javon! ¡Sé que estás ahí, traidor!" La voz era aguda, llena de rabia y resonó a través de la madera: Coco.

Javon se puso rápidamente el pantalón y se acercó a la puerta. Sara, con solo la sábana cubriéndola, sintió una humillación profunda. Estaba siendo atrapada en un hotel, desnuda y culpable, enfrentándose a la amante, solo para ser acusada de ser la "esposa de alquiler."

Javon abrió la puerta solo unos centímetros, intentando bloquear la vista de la habitación.

"Coco, ¿qué haces aquí? Vete. Hablamos luego."

Coco empujó la puerta con una fuerza inesperada. Entró como un torbellino, con los ojos inyectados en sangre y lágrimas corriendo por sus mejillas.

"¿Qué hago aquí?" gritó Coco. Vio a Sara, que se había aferrado a la sábana. La mirada de Coco se clavó en ella con veneno. "¿Qué haces tú aquí, Sara? Pensé que eras mejor que esto. ¿Qué? ¿No te basta con el dinero que te paga para que seas su esposa falsa? ¿Ahora tienes que venir a mendigarle que te use otra vez?"

"No tienes derecho a hablarme así. ¡Tú fuiste la que se metió en nuestro matrimonio! ¡Falso o no, estábamos intentando que fuera real!"

"¿Y tú no te estás metiendo en el nuestro?" replicó Coco con una risa amarga. "Porque, déjame decirte algo, querida. Él vive conmigo. Dormimos en la misma cama. Hicimos planes. Tú fuiste un negocio, ¡yo soy su corazón!"

Javon, viéndola desmoronarse, se puso delante de Coco. "Sara, ya es suficiente. No le hables así. Ella está sufriendo."

La defensa de Javon a Coco fue una cuchillada. El aire se vació en los pulmones de Sara.

"¿Está sufriendo?" repitió Sara, con la voz temblando. Se dio cuenta de la realidad: no solo la había engañado, sino que incluso después de elegir volver con Sara, su primer instinto era proteger a Coco y minimizar su culpa.

"¡Tú estás sufriendo por tu propia decisión, Coco! ¡Y tú, Javon, estás defendiendo a la mujer por la que me dejaste, justo después de jurarme que me amabas y de lo que acabamos de hacer!"

Javon se pasó las manos por el pelo. Estaba atrapado. "Sara, escúchame, no la estoy defendiendo. Solo... no quiero este drama. No la culpes por algo que yo hice. Es complicado, lo sabes."

"No es complicado, Javon," replicó Sara, dando un paso atrás. Las lágrimas finalmente se derramaron, pero no eran lágrimas de dolor por la pérdida de él, sino de rabia y culpa por su propia ceguera. "El complicado eres tú. Tú elegiste a Coco. Me hiciste venir aquí para... ¿qué? ¿Para recordarme que soy solo un contrato y que ella es la única que tiene sentimientos válidos en tu vida?"

La culpa la aplastó. Había dejado a un lado la bondad de Malachi y la dignidad de su dolor para revolcarse en una pasión de segunda mano con un hombre que no podía ser sincero.

"Soy una estúpida," dijo Sara, más para sí misma que para ellos. Se agarró la sábana con fuerza. "Te di una oportunidad que no merecías, y tú no has cambiado nada. Siempre vas a volver a ella. ¡Y lo peor es que yo vine sabiendo que te había traicionado por ella!"

Coco, al ver que Javon no negaba el arrebato de Sara, se sintió triunfante. "Lo ves, Javon. Ella siempre va a hacer esto. Siempre va a culparnos. Vámonos. Volvamos a casa."

Javon miró a Sara, a su rostro arrepentido y destrozado, y luego a Coco, que lo tomaba del brazo con posesión. Estaba roto. Y Sara finalmente lo vio, roto y débil.

"Javon, si das un paso con ella," advirtió Sara, su voz clara y final, "termina. El divorcio es oficial. No me vuelvas a buscar. Nunca."

Javon dudó. Pero la presión de Coco y la confrontación lo superaron. Bajó la mirada y, sin decir una palabra más, se dejó guiar por Coco hacia la puerta.

El portazo fue ensordecedor. Sara se quedó sola en la lujosa suite de hotel, con el aire aún cargado del perfume de Coco y el dolor de su error. Había traicionado a Malachi, a su amiga Sunny, y lo peor de todo, a sí misma.











































Ya mismito llegamos al finaal 🤗
Una disculpa por no actualizar rápido, pero wattpad no soporto y me borro los borradores. Pero gracias por el apoyo de ustedes pude hacer otros obviamente no iguales a los que escribí.

𝒞𝑜𝓃𝓉𝓇𝒶𝒸𝓉  !Donde viven las historias. Descúbrelo ahora