Despierto por la mañana. Las primeras luces del día entran por el ventanal. La migraña aún no desaparece por completo.
Toby era A. Recordé la razón por la que había estado llorando. Una bomba de ideas, inquietudes y pensamientos estalló en mi mente. Necesitaba distraerme y olvidar lo que sucedió, tan solo por un momento.
Obligué a mi cuerpo a levantarse y caminar hasta el cuarto de baño. Me dirigí al tocador y me miré al espejo. Mis ojos color avellana estaban rodeados por oscuras ojeras. Mis cabello estaba desaliñado y mi rostro parecía como si lo hubieran golpeado un millón de veces.
Luego de darme una larga ducha bajé a la cocina. Ni Melissa ni mis padres sabían sobre lo de Toby. Y prefería mantenerlo de ese modo.
A mi familia le encantaba convertir absolutamente todos mis problemas en casos judiciales.
Spencer, eres culpable. Spencer, eres inocente. Spencer, estás argumentando.
Eran solo algunas de las frases que mis padres me decían cuando les contaba algún tipo de problema.
Pasé por su lado sin decir palabra alguna, no quería someterme a un interrogatorio que probablemente duraría todo el proceso del primer periodo. Y tenía literatura con Fitz. Amaba literatura con Fitz.
Tomé un panqué de la despensa y café de la cafetera. Envasé mi café. Acto seguido: Introduje el panqué en una bolsa de papel marrón.
Dejé mi desayuno en la mesa de la cocina para tomar mi bolso. Volví a tomar mi desayuno. Sin dirigir la mirada a nadie y tratando de hacer el menor ruido posible me fui.
Al salir de mi casa, me subí inmediatamente a mi auto. Me puse en el asiento del conductor y acomodé mis cosas. Puse mi café en el porta vasos, pero se derramó dejando un desastre.
-Mierda - susurré para mi misma.
Traté de averiguar porqué el café se había derramado en lugar de haberse quedado en el porta vasos. He ahí el problema. Un frasco.
Tomé el frasco y fui muy meticulosa al observar. Tenía algo dentro, seguramente cápsulas. En el frente, tenía un mensaje:
"Espero que disfrutes mi pequeño regalo. Los viejos hábitos siempre vuelven a nuestras vidas cuando más los necesitamos. Así que decidí hecharle una mano al destino" -A.
Mi pulso comenzó a acelerarse, sentía como el sudor recorría mi espalda y como mi cuerpo comenzaba a temblar. Abrí rápidamente el frasco. Anfetaminas.
No entendía lo que sucedía. La bomba volvió a estallar. ¿Fue Toby? ¿Era realmente tan cruel? No lo sé, lo desconozco desde aquel momento en mi cocina. En nuestro aniversario.
Sentí las lágrimas correr rápidamente por mis mejillas.
No merezco esto. Deja de llorar Spencer. Él no lo merece.
No lo merece - repetí - no lo merece.
Sequé mis lágrimas y me sonreí a mi misma en el retrovisor. Nada de esto sucedió. Respiré profundamente y encendí el motor.
Estacioné el automóvil en el primer aparcamiento disponible que encontré.
Tomé mis cosas. Mi bolso tenía café encima así que lo limpié con un pañuelo. Miré el frasco que -A había dejado para mi. ¿Debería tomarlo? No lo dude ni un segundo más. Tomé el frasco, pero únicamente para tirarlo a la basura.
Entré a la escuela y sin mirar a nadie me dirigí rápidamente al cuarto de baño.
La escuela estaba impresionantemente vacía. Aunque todo cambió cuando abrí la puerta del baño.
Estaba absolutamente lleno de chicas, aunque también de chicos.
- ¿Qué está sucediendo? - dije en voz alta.
Todas las miradas se dirigieron hacia mi. Aria, Hanna y Emily me miraban desconcertadas. ¿Qué le sucedía al mundo hoy?
Me acerqué a los espejos, y entonces lo vi. Había algo escrito en el espejo, con labial rojo.
Me acerqué lentamente y leí.
"Oh Spencer, por un momento creí que dejarías tus drogas en el carro" - tu Admirador.

ESTÁS LEYENDO
It's A Hastings Thing.
FanfictionSi te sientes particularmente un fracaso no te preocupes, no todos podemos ser tan perfectos como Los Hastings. Spencer Hastings es una adolescente aparentemente perfecta. Perfectas calificaciones, perfecto grupo de amigas y hasta hace unas noches...