2.- Adiós reputación.

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Luego de lo del baño podía afirmar un par de cosas:

1.- Adiós reputación.
2.- Nadie me volvería a ver como la perfecta Spencer Hastings otra vez.

Han pasado unos 15 minutos desde que salí corriendo del cuarto de baño. La vergüenza corre por mis venas tal y como lo hace mi sangre.

Aún recuerdo cuando Mona volvió de Radley. Caminaba por los pasillos solitaria e insegura. La miraban como a un bicho, como a una versión menos exitosa de ella misma. Le gritaban cosas y dejaban mensajes y regalos en su casillero.

Así me siento justo ahora. Todos me miran extraño. Murmuran acerca de lo escrito e inventan nuevos rumores.

-He oído que también inhala cocaína, ¿lo has escuchado también? - escuché al pasar.

Quería llorar. Quería dejar todo hasta aquí. Pero evadir el problema no lo haría desaparecer.

Spencer Hastings, diríjase por favor a la oficina del director - se escuchó por el altavoz.

Se escuchó un murmullo general. ¿Dónde estaban Aria, Hanna y Emily cuando las necesitaba?

Caminé a través del pasillo, tomando cada paso con tranquilidad pensando en que todo podría estar peor.

Toqué a la puerta.

-Buenos días señorita Hastings - espetó el director.

No tan buenos - dije para mi misma, aunque realmente le respondí con una sonrisa muy dulce.

-Venga por aquí, el orientador llegará en un minuto - dijo tranquilamente

La siguiente hora me la pasé con el orientador hablando de la prevención de drogas, el alcohol, las fiestas en exceso y un acantilado de porquería que no necesitaba saber. Pero entre toda esta basura de prevención de drogas, hubo algo que realmente me interesó.

-Spencer, he conversado con tus padres  al respecto y quieren consultar a un médico privado. Probablemente las citas comiencen mañana por la tarde - dijo él.

Quedé paralizada. ¿Un médico privado? Lo de Dean fue suficiente y no estaba dispuesta a pasar por esto otra vez. Lo de las anfetaminas fue una vez. Hace 2 años. No he vuelto a consumirlas en 2 benditos años. ¿No era suficiente, Toby? ¿No me has hecho sufrir lo suficiente en estos 3 años?

Me tranquilicé, respiré profundamente y pronuncié:

-¿Quién es exactamente este... terapeuta - pregunté algo más calmada.

-Es un muchacho joven. Wren Kingdom creo haber oído - dijo algo confundido.

Oh. Mierda.

-Kingston - corregí tartamudeando.

-¿Lo conoces? - preguntó frunciendo el entrecejo.

No, no lo conozco. Solo me he besado tantas veces con él que ya ni siquiera puedo contarlas con los dedos de mis manos. No lo conozco, solo que su acento británico me enloquece inmensamente. Oh dios, ¡claro que lo conozco! Pero no podía decirle eso al orientador, así que me limité a decirle que no para marcharme rápido de aquí.

-Bien, Spence. Podemos dejarlo hasta aquí. Nos estaremos viendo los miércoles a esta misma hora - espetó cerrando su agenda.

Mi día no podía estar peor. ¿Qué tengo el miércoles en el primer periodo? Exacto, clases con Ezra.

Salgo de la oficina del orientador y me dirijo a mi casillero. Aria me ve, abre sus ojos más de lo normal y viene corriendo hacia mi.

-¿Qué te han dicho? - pregunta algo entusiasmada.

-Drogas, alcohol y ¡ah! Wren Kingston será mi nuevo médico personal. ¿Fantástico, no? - dije sarcástica.

No es como si es que Wren no me agradara, pero estoy absolutamente seguro de que Melissa intentará ser el centro de todo.

-Espera. ¿Wren Kingston, así como el Wren Kingston ex novio de Melissa?

Asentí.

Aria hizo una mueca y me dijo con tono conciliador:

-Spence, puedes contar conmigo para lo que sea. ¿Somos el equipo Sparia lo recuerdas? Si hay algún tipo de problema, no dudes en mudarte a mi casa a las 3 A.M.

Le sonreí y le di un gran abrazo. Aria es única.

-Eres pequeña, pero eres grande - dije.

Pasé el resto del día tratando de enfocarme en clases, los exámenes finales y haciendo odios sordos a los comentarios de los demás. Es realmente difícil vivir cuando todos hablan indiscriminadamente a tus espaldas.

Cuando al fin terminó el último periodo, me dirigí a los estacionamientos. Dios, lo único que necesito ahora es dormir.

Caminé somnolienta hasta mi auto y conducía hasta casa. Todo parecía normal, aunque nunca en mi vida había estado todo tan revuelto.

Caminé a través de mi jardín. Las azaleas de mi madre estaban perfectamente plantadas y estaban relucientes. Es casi como si la perfecta Veronica Hastings quisiera más a sus flores que a sus propias hijas.

Toqué el timbre. Las luces estaban encendidas así que deduje que había alguien en casa y que mi última acción no había sido en vano.

Abrió mi padre.

-¿Mal día, eh? - dijo tratando de añadir un poco de empatía a su comentario. Pero la verdad sonó tal y como debería haber sonado. Cruel.

Estaban todos reunidos en el sofá, a la luz de las lámparas de pantalla blanca que se encontraban junto a las escaleras.

Esto no sabía bien.

-No quiero más sorpresas. Son casi las ocho y quiero dejar de pensar. Solo quiero dormir - dije alterada.

-Apuesto a que será de tu agrado, Spencer - dijo Melissa con tono de superioridad.

Oh. Ya cállate, perra - pensé para mi misma.

-Si le molesta puedo volver otro día. La idea es realizar la cita con tranquilidad - se escuchó en la cocina.

-Tranquilo, ella está bien - dijo mi madre.

Me volteé a ver quien era. Oh por dios, ¿es enserio?

-¿Estás segura, Spence? ¿Te sientes cómoda al respecto? - dijo Wren.

n/a: hola, espero que les esté gustando. gracias por los buenos comentarios :) me incitan a seguir escribiendo.

-A (literalmente, mi nombre empieza con A)

It's A Hastings Thing.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora