CAPÍTULO 3: Maia.

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Me desperté con la luz del sol, ya que me quedé dormida en el sofá sin darme cuenta. Tenía todo el maquillaje corrido. ¿Que? Algunas costumbres cuestan quitarlas, al menos sólo fue la máscara de pestañas. Miré el reloj de la pared, eran las seis y media de la mañana, si que me había despertado temprano. Hoy era lunes, mi primer día de clases aquí.

Genial...

Ni siquiera sé por qué lloré anoche, ahora me parece una gran estupidez.

Subí a mi habitación todavía pensando en el contenido de esa carta y una sensación de decepción y furia me embargó, pero sobre todo sentía dolor. Tenía que dejar eso pasar, no podía sentirme así, no debería haberme sorprendido por ello.

Me di una ducha y me puse unos shorts vaqueros con una camiseta blanca suelta y unas converse del mismo color que esta. Nick dijo que me recogería a las ocho, así que bajé las escaleras para tomar un bollo y coger mi bolsa para salir de casa. Nada más salí él se encontraba allí en su camioneta.

Todo un chico de pueblo.

Entre en la camioneta saludándolo con una leve sonrisa.

-Hola Nick, ¿que tal estas?- dijo sarcástico.

-No estoy de humor- le dije fulminándolo con la mirada.

-La niña mimda no esta de humor.

-Sabes que no soy así.

-Lo sé. A ver, esto es raro si lo piensas. Vienes de California, de un internado, eras la más popular y...

-Y me tengo que comportar como una perra, ¿no?

-Más o menos- dijo con una sonrisa divertida.

California, mi antiguo hogar. California...

-Nick, mi padre se fue a California por "trabajo", ¿no?- El asintió con la cabeza.-Oh mierda.

Él me miró confundido y lo entendía, no sabe nada de lo de la carta pero tampoco tengo ganas de explicárselo, ya que sólo lo conozco de dos días.

En la carta ponía que yo vine aquí por petición de mi madre, porque no me aguantaba, porque le hacía gastar su preciado dinero, porque ella no era capaz de estar pendiente de mí y que creía que esto era lo mejor para mí. En resumen, intenté ser la hija perfecta para mi madre, yo era una Cassandra junior y después dice que ella no es capaz de cuidarme y bla bla bla, cuando tuve que hacer el esfuerzo de convertirme en ella, aunque a mi no me gustasen esas cosas, pero no me iba a sorprender por tal comportamiento, lo veía venir, jamás se preocupó por mí. Dije que mi vida era perfecta, en realidad es una mierda.

Ahora era turno de mi primer día de clase.

Dios, ayudame.

-Arranca la camioneta y vamonos.

-A sus órdenes- dijo en tono divertido.

***

No tardamos demasiado en llegar al "instituto". Para ser un pueblo esto más que una escuela parecía Howarts.

-¿Por qué un castillo en vez de un edificio?

Seguí contemplando la estructura de piedra mientras esquivaba a la gente que comenzaba a entrar por la puerta.
En serio, esto es un pueblo, no entiendo por qué hay tanta gente.

-Este castillo lleva aquí desde el siglo...-Se lo pensó un rato un largo rato.- La verdad, no sé cuando.

-Ah, bien.- No pude evitar reirme.

Llegamos a la puerta del colegio y ahí estaba Damien y una chica castaña que era más o menos de mi altura.

-Mira esa que está al lado de Damien es Maia.

Cuando Nick me dijo eso, me di cuenta de los rasgos parecidos que compartían ambos, el pelo castaño, los ojos...eran muy parecidos.

Ambos nos vieron y esbozaron una sonrisa. Maia vino corriendo hacia aquí seguida de Damien.

-Hola...Nicole, ¿no?

-La misma.

-Ay que bien conocerte. La verdad, si no llega a ser por mí, el idiota de mi hermano te habría dejado tirada.

Lo miré con una ceja levantada.

-Hey -dijo Nick.- No la habría dejado tirada.

-Pff. Seguuuro -digimos Maia y yo a la vez.- Te vemos totalmente capaces.

Nick levantó las manos en forma de rendición. Damien intervino en ese instante en la conversación con una sonrisa pícara.

-Nicole... ¿Por qué no te acompaño a secretaría para coger los horarios y de paso te enseño esto?

-Clar...

Iba a contestar pero Maia habló primero.

-Uhg, no Damien. Buscate a otra, no me saques a la que pueda ser mi mejor amiga. Ya haré yo ese trabajo por ti. -dijo sonriendo inocentemente hacia él.- A demás así está más segura.

Todos comenzamos a reír ante ese cementerio. Cuando me di cuenta ya estaba siendo arrastrada hacia secretaria por Maia.

Vaya, esta chica parecía imperativa pero me caía muy bien.

Llegamos a una sala en la que una mujer estaba siendo rodeada por chicos para recoger sus horarios. Hicieron falta algunos empujones y unos "¿y tú que coño miras?" para hacerse paso entre la gente.

-Hola, queridas. -la secretaria nos miró con una sonrisa y luego se dirigió a mí.- Usted debe ser la señorita Coleman.

Asentí con la cabeza y ella de dio la vuelta para después entregarnos los papeles con los horarios y las llaves de nuestras taquillas.

Salimos de ese caos y nls dirigimos a donde dejamos a los chicos, también habíamos cogido sus horarios y Maia mientras me explicaba un poco esto, al fin y al cabo era como un instituto normal. Todo funcionaba prácticamente igual.

-Creó que coincidimos en Química, Gimnasia y Matemáticas - me dijo Maia.

-Y con Nick y Damien comparto literatura. Y con Nick sólo inglés y también gimnasia. -Algo no me cuadraba- Oye Maia.

-¿Sí?

-¿Cómo es que tu y Nick comparten las mismas clases si por lógica se tendrían que llevar un año?

-Ah.-Comenzó a reír sin darle importancia.- Es que somos mellizos.

-Ahora todo cobra sentido. -dijo con un poco de énfasis en mis palabras.

-Si bueno. Yo comparto con ellos sociales y con Nick sólo gimnasia.- Dio un suspiro.- Ha habido años mejores.

Seguimos caminando por los largos pasillos y algunos ni se fijaban en mí y otros me miraban con un poco de curiosidad. Entonces aparecieron un grupo de chicas la mayoría rubias, otras castañas y con una a la cabeza. Todos las miraban mientras pasaban y ellas les lanzaban alguna que otra mirada asesina a los nerds.

-Esas son las del equipo de porristas - me susurró Maia.- Las más... Respetadas, por decirlo de alguna manera.

-En resumen, unas perras. -concluí yo.

Maia comenzó a reír conmigo mientras las chicas pasaban a nuestro lado. Alguna confundidas otras mirándonos con odio y eso hizo que rieros más, así que acabamos llorando de la risa.

-Bueno Nicole, bienvenida a Colton Hight. Felices clases y que la suerte este siempre, siempre de tu parte.

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Maia en galería.

Felices Juegos del Hambre y que la suerte esté siempre de vuestra parte.

Flowers042.

El Extraño Caso De Los KleinDonde viven las historias. Descúbrelo ahora