Todo inició en 1940...Una época prohibida y cerrada; Una era donde el amor estaba prohibido y los sueños eran simples ilusiones.
Yoongi era un hombre de 20 años, un simple hombre con una condición, viajando al lugar más tranquilo a su parecer... so...
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El otoño estaba por acabar para dar paso al invierno; las temperaturas habían bajado, pero aún eran lo bastante soportables como para que el chico de rizos castaños vistiera unas bermudas cortas y una simple camisa de vestir, ajustada bajo un chaleco de lana. Pero aún así, el frío del invierno no era el motivo de la preocupación y tensión de Damme
Judíos se encontraban refugiados en aquel pueblo, jurando ante Dios ser integrantes de argelía y algunos como los Parker, simplemente ocultaban su voluntad
Aquel día, era una tranquila tarde en el 28 de Noviembre de 1940. Los integrantes de la comunidad de Damme, transitaban como cada día, ausentes o mejor dicho ignorantes a la fecha; Reacios a aceptar que el invierno traería consigo a aquello de lo que deseaban escapar
—¿Qué haces? —preguntó, presionando la botella fría contra una de las mejillas del chico, quien no paraba de mirar a un simple perro callejero que saltaba con la intención de morder a las palomas
—Está fría —se quejó, alejándose de golpe y encogiendo los hombros. Todo antes de girar su rostro y tomar entre sus manos la botella que se le era extendida — ¿De qué sabor es?
— Limonada — respondió con simpleza, antes de apoyar su mano en la madera y sentarse a un lado de Jimin — es tu bebida favorita ¿No? — cuestionó al sentir la mirada café en su rostro
—Has prestado mucha atención —dijo con tono burlón, bajando la mirada a la botella que tenía entre las manos— Ya estoy cansado del jugo de manzana — confesó, recordando todas las veces que su madre había puesto esa bebida en el centro de la mesa— supongo que me aburrí de ella
— Tu te aburres de todo — señaló, tomándose el tiempo de abrir la rosca de la botella y así probar su jugo de manzana, el cual estaba siendo criticado
— ¿Qué? — soltó una pequeña risa, regresando su mirada hacia el hombre de piel amarilla — eso es una blasfemia, yo no me aburro de todo
— Ya no disfruto las manzanas, ush, ya he leído este libro tres veces, mejor dejemos las galletas de mantequilla, creó que no me gusta tanto el chocolate de avellanas — comenzó a imitar, volviendo su voz tan chillona como para ofender al castaño, quien no dudó en hacer una mueca divertida, morder sus labios y golpear el brazo del pálido
— ¿De esta manera tratas a los clientes de la señora Simmons? — se quejó, quitando la rosca de la bebida — no importa que tan bien te quede tu cabello recogido...
— Aquí vamos... — interrumpió, intentando mantener la neutralidad en su rostro
— Eres un cretino — rió, al mismo tiempo que Yoongi dejaba la seriedad
— Vamos, bebe tu bebida, no tenemos todo el día
— ¿Por qué te encuentras tan apresurado? — cuestionó, bebiendo un sorbo