Todo inició en 1940...Una época prohibida y cerrada; Una era donde el amor estaba prohibido y los sueños eran simples ilusiones.
Yoongi era un hombre de 20 años, un simple hombre con una condición, viajando al lugar más tranquilo a su parecer... so...
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19 de octubre de 1940
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Flashback
¿Por qué?... Aquella era la única pregunta que permanecía en la mente de Jimin, mientras sus ojos observaban el rostro de uno de sus amigos, bañado por la luz de la noche. De igual manera su rostro fue iluminado y aquel silencio entre ellos se desvaneció en el momento donde el castaño dio un paso y pisó por accidente una rama
Lentamente su mirada bajó a su pie y miró con pesar lo que había hecho, sin embargó, su pesar no era por aquel pequeño detalle, sino por la mochila que colgaba de uno de los hombros de Nick; Sin poder evitarlo mordió su labio inferior con impotencia al saber el significado de aquello y aunque deseara detenerlo, sabía que no había una manera y que posiblemente aquello era lo mejor para el moreno
— ¿Tanto me extrañaras, judío? — se burló, susurrando lo ultimo, siendo completamente precavido — jamás creí que te vería de esta manera
— Calla — se quejo, sintiéndose impotente y vulnerable
— Jimin... — llamó, acercándose un paso, para luego apoyar su mano en el hombro del más bajo — yo tambien te extrañare
— ¿Extrañaras a un judío? — intentó burlarse, volviendo a alzar su mirada, observando con fingida diversión a Nick
Ambos siendo conscientes de la falsedad en sus miradas al sentir la incertidumbre en sus pechos
— Claro, los judíos debemos apoyarnos — sonrió, dando un ligero apretón en Jimin
— ¿Acaso te gusto? — enarcó una de sus cejas, sonriendo con diversión al escuchar la baja risa del más alto — siempre fui consciente de que eras un sodomita
— Cualquiera se volvería sodomita si te viera con un vestido —- guiño uno de sus ojos, siendo empujado por el castaño entre risas
— Eres un bastardo — fingió limpiarse la mugre del hombro que fue tocado
— Sabes... — volvió a hablar al recordar algo muy relevante para el duende que tenía como amigo — me iré de Damme, pero Renée regreso
— Lo sé — admitió con poco interés — sinceramente no me siento completamente bien con ella
— ¿Por qué? — preguntó con curiosidad, bajando su mochila al suelo — ¿acaso te gusta otra mujer?
— No, aún amo a Renée, pero me resulta absurdo este ritual amoroso — hizo una mueca, acariciando con una de sus manos su nuca — ella es una mujer ocupada y no tiene el mismo interés que antes — demostró su disgusto