¿Un asesino? ¿Un delincuente? ¿Qué eres realmente?
¿Por qué no pudo evitar acercarse a aquel chico?
Un chico sentado precisamente en la silla frente a sus narices, esperando pacientemente una cita psicológica al igual que él... ¿Eran iguales? Gran...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔
—Podrías no ser tan explícito —sugirió uno de los hombres, observando la torcida sonrisa en el rostro del hombre frente a ellos
— Ustedes me pidieron que hablara — movió su dedo índice haciendo círculos en la mesa — yo estoy hablando con libertad, aunque acordamos que ustedes también me dirían cómo descubrieron todo... ese fue el trato
— ¿Qué quieres saber?
— Todo... quiero saberlo todo y encontrar mi falla
— Esta bien
▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔▔
Bienvenidos de regreso al Club Killer
Todos se encontraban nuevamente en aquella sala pequeña y acogedora, no obstante, ahora ese lugar se encontraba cubierto por un horrible olor a moho y humedad gracias a la tormenta que arremetía contra ellos. Las gotas chocaban contra el piso, exponiendo el mal estado del techo... pero a nadie le importaba el estado del lugar. La mayoría había olido cosas peores y se habían sometidos a rincones más incómodos
En ese momento, lo único que importaba era hablar y escuchar sus anécdotas para poder seguir sus vidas. Un confesionario para aliviar la represión verbal y una excusa para fanfarronear sobre sus crímenes y placeres
Varias sillas estaban vacías, prueba de que algo estaba ocurriendo. Las noticias no mentían: sus allegados habían sido castigados por sus placeres. Era una situación inquietante y fuera de lo común. Quizás, si solo hubieran atrapado a uno, todo parecería natural... pero ¿cinco?
Era evidente que algo estaba ocurriendo: la mayoría había dejado de asistir al club. Ji Sung, mientras tanto, escrutaba a los presentes en busca de un soplón... o de alguna rata oculta en la alcantarilla
Su mente, además de encontrarse dividida por sus múltiples personalidades, le gritaba lo obvio
Alguien los estaba cazando como si fueran presas. Atacaba a los más vulnerables, a los que estaban en desventaja... como Shoo y su embarazo
— Es una buena anécdota, Kai — halagó el anciano, acomodando su cuerpo de una mejor manera en la silla. Tomando con tranquilidad la asa de la taza de café que dirigió a sus fruncidos labios — recuerdo mis años, donde disfrutaba de la recolección de dientes en cada asesinato
— ¿Recolectaba dientes? — preguntó con impresión, siendo observado por la oscura mirada de Ji sung
— Lo hacía cuando contaba con la movilidad para perseguir — bromeó, sorbiendo el líquido, girando su rostro hacia el castaño, sintiendo el peso de su mirada — ¿Ocurre algo, Ji sung?