Cap 36

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Todo era normal; sinceramente, yo me sentía tranquilo. Sentía que estábamos viviendo una de las páginas de mi libro... pero, un día, Jimin propuso algo que ni siquiera mi propia mente llegó a procesar como un deseo. Eran deseos, pero yo los escuchaba como los murmullos del canto de una sirena... No importaba cuánto pensara que estaba mal o cuestionara la cordura de mi esposo... él simplemente lograba que esa parte de mí que fingía... se volviera real, hasta el punto de desesperarme por ver la satisfacción en sus grisáceos ojos

Una persona puede fingir que no está cuerda para disfrutar de una vida de desastre... pero una persona sin cordura, no puede fingir humanidad por mucho tiempo

Creo que esa es una ley en la vida en la que habitamos 

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La ironía en la vida de un asesino: terminar absorbido por las manos de un dependiente obsesivo

¿Cómo podría un ángel no escuchar los pedidos de un rey, si este era más poderoso que Dios?

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Un trueno retumbó, llenando cada rincón de la casa. Los dedos de Jimin volvieron a pasar una página del libro, frunciendo su ceño al leer una vez más la escena donde Yoongi consiguió su cicatriz en la pelvis; De manera inevitable deslizó la yema de sus dedos por la hoja, una mueca apareció en los gruesos labios al ver la luz del relámpago irrumpir en su lectura

La tarde en ese momento parecía la noche misma, las nubes, grises y recelosas, cubrieron el sol sin la intención de liberarlo. Jimin miró fijamente el libro en su regazo, mientras se encontraba sentado en ese sillón pegado a la ventana, pero un nuevo relámpago lo distrajo; Giró su rostro, observando el camino que tomaban las gotas por todo el cristal de la ventana. Sabía que la tormenta eléctrica no era lo único que estaba a punto de romper la normalidad de esa noche, después de todo, su esposo se encontraba en su estudió escribiendo una nueva parte del libro

Un suspiro pesado escapó de sus labios, empañando sutilmente el vidrio frío. Jimin conocía a la perfección ese ciclo. Sabía que cuando el clima se ponía así de hostil, la mente de Yoongi se volvía un reflejo exacto del cielo, tormentosa, cargada de una electricidad silenciosa y peligrosa

El crujido de una madera, lo hizo girar el rostro, reconociendo el camino de donde provino. No era el viento. Eran los pasos lentos de Yoongi, el eco de su frustración arrastrándose por el pasillo

Jimin bajó la mirada hacia el libro que aún descansaba en su regazo, releyendo la última línea

— No hay mayor verdugo o torturador que el pasado mismo — susurró, lamiendo sus labios con la punta de su lengua

Be Mine 📚/ YoonminHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora