palabras

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Esperando el momento ideal nunca conseguirás nada. Cuanto antes empieces, más lograrás. ¿Hay algo que hayas estado postergando? ¿Por qué permitir que pase un solo día más? Empieza a trabajar por ello ahora mismo. Siempre habrá algo que puedas hacer. Hay un primer paso que puedes dar en este preciso instante. Dalo, y luego otro y otro más. Avanza firme y perseverantemente hacia la meta.
Las circunstancias nunca serán las ideales, pero eso en realidad no importa. Puedes lograr cualquier cosa que te propongas, independientemente de cuáles sean las circunstancias. Tus actos y tu grado de compromiso influyen muchísimo más que meras circunstancias.
La alternativa que tienes es esta; puedes esperar a que el mundo cambie, o puedes ser tú quien lo cambie. De hecho, el mundo cambiará sin importar lo que tú hagas. Sin embargo, cuanto más influyas tú en ese cambio, más te agradarán los resultados. Tienes montones de excusas a tu alcance, pero ¿de qué sirven? Olvídate de las excusas. Olvídate de esperar el momento ideal. Es hora de empezar. Aprovecha sabiamente este instante, y todos los instantes por venir, y llegarás exactamente allí donde quieres llegar.








Si la tristeza ha llegado, no la eches a un lado, lee en ella, tradúcela, destápala, y comienza a preguntarte cuál es su mensaje. Puedes estar elaborando inconscientemente una pérdida, necesitando ayuda o tratando de resolver un problema. Si la tristeza te embarga, déjala caminar a tu lado. Dile: "Hola amiga, veo que me vas a acompañar por unos días. Trataré de no pelear contigo para descifrar tu mensaje, pero no molestes demasiado". Puedes verla como un resfriado o un virus inofensivo que crea defensas a tu organismo. Aprovecha la ocasión para descansar un poco y acercarte a la nostalgia. Rescata los buenos recuerdos, y si vas a llorar, hazlo sin resistencias. Deja que la naturaleza te acurruque e inicie el proceso de recuperación de energía. Si por el contrario, lo que llega a tu vida es la depresión, ¡pelea!, busca ayuda, corre a golpear las puertas del amor, escarba en tu auto-estima, revélate a la muerte, llama a gritos a la alegría, pero jamás te quedes quieto. Recuerda que la depresión nunca es normal. Guárdate el orgullo en el bolsillo y pide asistencia profesional. Ante la mínima sospecha, ¡atácala! La depresión es como las termitas, si uno se demora en exterminarlas, la casa se cae desde sus cimientos. Recuerda, la vida es un ser viviente y tú eres parte de ella. No malgastes el privilegio de estar vivo.

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