Para el tío Cesar todos los domingos, eran de amanecida por sus fiestas con sus amigos. Ese día no era la excepción y Alex toca el timbre a lo cual el tío Cesar despierta con un dolor de cabeza terrible, el muchacho estaba todo empapado y lo deja pasar. El tío Cesar no entiende nada y le dice que se ponga ropa seca y mientras tanto le empieza a contar todo lo que había sucediso. Después le pide que vaya a su casa para hablar con su madre y pedirle que se quede en casa de su tio un par de días, hasta que se le pase la fiebre que a esa altura ya la tenía muy alta. El tío Cesar que era muy comprensivo con los muchachos, va a hablar con la madre de Alex primero para decirle que está con él y también para que lo deje unos días con él.
