VII

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La fogata seguía ardiendo frente a ellos mientras todos permanecían sentados alrededor. Las llamas iluminaban los rostros de quienes escuchaban atentamente el antiguo relato.

Eliza permanecía junto a seth observando en silencio.

Billy comenzó a hablar.

—Los Quileute han sido pocos desde el principio, pero en nuestra sangre siempre ha habido magia. Éramos grandes espíritus guerreros, capaces de transformarnos en poderosos lobos. Eso nos permitía defendernos de nuestros enemigos y proteger a nuestra tribu Un día —continuó Billy—, los guerreros encontraron una criatura Parecía un humano... pero era duro como una piedra y frío como el hielo.

Eliza frunció el ceño.

—¿Un humano? —susurró Bella la miró, pero no respondió.

Billy continuó —Los dientes de los guerreros finalmente lograron desgarrarlo, pero solo el fuego pudo destruirlo por completo Los guerreros comenzaron a vivir con el temor de que aquel hombre frío no estuviera solo.—Billy hizo una pausa —Y tenían razón regresaro para vengarse de nuestra aldea. Nuestro viejo jefe, Takashi, era el único espíritu guerrero que quedaba para salvar a la tribu después de que mataran a su hijo.La tercera esposa de Takashi sabía que él iba a perder aquella batalla.

Billy bajó ligeramente la voz.—Ella no era un ser mágico. No tenía poderes como los guerreros. Solo tenía un poder especial El valor. El sacrificio de la tercera esposa logró distraer a la mujer fría el tiempo suficiente para que Takashi pudiera destruirla. Ella salvó a la tribu. Con el tiempo, nuestros enemigos desaparecieron —continuó—. Pero algunos permanecieron Nuestra magia despierta cuando están cerca. Podemos sentirlos.Y los sentimos ahora.

Jacob permaneció serio Sam también y Seth, sentado un poco más lejos, dejó de sonreír.

—Su amenaza está en nuestra sangre. Algo terrible se aproxima y debemos estar listos.

El silencio que siguió fue profundo.

Eliza miró a los demás, Bella se tensó ligeramente y Jacob solo la miró.Seth observó a Eliza ella parecía preocupada.Sin pensarlo demasiado, se acercó a ella.

—No tienes que asustarte —dijo Seth.

—¿Cómo puedes decir eso después de lo que acaba de contar?—seth sonrió ligeramente.

—Porque no estás sola.

Eliza lo observó durante unos segundos.

—¿Siempre eres así? Tan tranquilo y positivo—Seth soltó una pequeña risa.

—No siempre.

—Pues no parece.

—Tal vez, solo contigo.

Eliza sonrió Seth sintió que su corazón se aceleraba por sus repentinas palabras dichas, Otra vez La misma sensación que había experimentado desde el momento en que sus ojos se encontraron, Pero Eliza no tenía idea de lo que significaba.Para ella, Seth simplemente era un chico que acababa de conocer y que, por alguna razón, parecía sentirse muy cómoda a su lado.

Seth sabía que no podía decirle la verdad Todavía no.Desde el otro lado de la fogata, Jacob observaba Había escuchado cada palabra Y ahora veía cómo Seth hacía sonreír a Eliza.La mandíbula de Jacob se tensó Sam, sentado a su lado, lo miró de reojo.

—No empieces.

—No estoy haciendo nada.

—Estás mirando a Seth como si quisieras lanzarlo al fuego.—Jacob apartó la mirada.

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⏰ Última actualización: 3 days ago ⏰

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