Capitulo 8.

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Pongo los ojos en blanco pero no me quejo, salgo empujando a algunas personas pero salgo.

Me siento en la escalera que es para subir al otro piso y el Seba se queda parado frente a mí.

-¿Qué? – le pregunto brusca. No estaba mareada, quería que me dejara de tomar las manos y estar lejos de él y aquí está el hueon.

-¿Estai enoja?- Le miro los ojos, son cafés, simples, pero hueon, se ven tan únicos.

-No, ¿debería? – una de las cosa que odio de mi es que soy muy directa, en algunas ocasiones me encanta ser así, en otras me gustaría poder quedarme callada.

-Estai arrugando la frente – dice riéndose – así que estai enoja. – giro los ojos y me cruzo de brazos. Saco el celular del bolsillo y miro la hora, han pasado recién 20 minutos. Pongo alarma para las 3 y bloqueo el celular.

-¿Por qué te pusiste a tomar?, antes de que me fuera a la pieza no estabai tomando. – Antes de que me fuera a la pieza con el Nico, oh hueon me carga, lo odio.

-Porque me dieron ganas, ¿no puedo? – pregunta brusco el ahora.

-Obvio que podi, podi hacer la huea que te dé la gana. – Sueno más pesa todavía, ¿Por qué lo trato así? Se supone que me gusta, debería estar riéndome y siendo simpática y tierna, pero aquí estoy, siendo pesa con el mino que me encanta.

-Ya sé, tú también. – se rasca la nuca y saca su celular.

Lo miro, es alto, mide como... mucho más que yo. Tiene el pelo más largo que hace dos meses y se le ve oscuro, casi negro. Tiene las mejillas rojas y podría jurar que se saca las cejas, porque nadie las tiene tan bacanes.

-¿Tengo algo? – dice riéndose. ¿Qué tienes? A una mina babosa.

-No, es que...adentro podía jurar que estabai medio curado. – miento.

-Te pusiste como loca cuando me viste tomar – dice sentándose al lado mío. – Me dio risa.

-Ya sé, perdón. Es que me pone nerviosa el trago, como que la gente cambia mucho.

-Yo no... - dice restándole importancia.

-Ah.

Apoyo la cabeza en mis manos y miro la cerámica.

La música está a lo máximo, puede que estén dejando la caga en el departamento de mi hermana, puede que hayan roto vasos, puede que tengan todo el baño cagado y que alguien se haya tirado por el balcón, puede que estén pasando un millón de cosas que deberían importarme, pero lo único que me importa hora es saber si el Seba me está mirando, si me está mirando de la misma forma de la que yo lo mire hace unos minutos. Pero me da miedo girar la cabeza y comprobarlo.

-¿Juguemos a algo? - me pregunta antes de que pueda mirarlo.

-¿A qué? – me siento más derecha y le miro la cara.

-A...verdad o reto –Me río fuerte, pero al final digo que sí. - Ya, ¿verdad o reto?

-Uhm... reto.

-Ya, te reto a subir al piso de arriba... y golpear una puerta y preguntar "Vecino, ¿tiene amor?" – Esta es la huea más estúpida que haré en mi vida.

-¿Y si es un viejo?, ¿o una vieja?

-Vo dale no más, huebiemos un rato...

-Ya, no mejor verdad, me paja subir... juguemos solo a la verdad.

-Ya oh, cobarde y pajera.

-Esa soy yo.

-Ya, entonces... ¿Quién te cae mal? – La Antonia, esa maraca culia.

"Entre comillas"Donde viven las historias. Descúbrelo ahora