Narra Pacífica:
Fue difícil lograr convencer a Dipper para que aceptara ayudarme, se que no soy agradable, y su familia ha de odiarme casi tanto como a Gideon, pero, no pensé que costara tanto. Tengo suerte de que Mabel y las raras de sus amigas tuvieran tanta hambre de popularidad que obligaron a Dipper a cerrar el trato.
En cuanto llegamos a la mansión no pude evitar sentir una punzada de celos: ellas eran tan espontaneas, no tenían que planear ni calcular previamente ninguno de sus pasos ni movimientos, solo bastaba con ser ellas mismas, al igual que Dipper: nada les preocupaba menos que dar una imagen de algo que no son.
Estaba tan inmersa en mis pensamientos que no escuche atentamente a mi padre hasta que sugirió, casi como una orden, que era impensable que Dipper se codeara con las personas más ricas y poderosas vestido como un "indigente", así que luego de unos minutos de ruegos y súplicas accedió a vestir un smoking.
Lo acompañé a un gran armario donde había sacos a montón, casi tantos como para poder obsequiar uno a cada habitante del pueblo y que pudieran formar parte de la fiesta.
Narra Dipper:
Me parecía absurdamente patético que tuviera que ponerme un incomodo traje para perseguir a un fantasma: ¡A un fantasma! ¿No sería acaso más eficaz tener ropa cómo y zapatos para correr en caso de una catástrofe?
Al final acepte. Ok, admito que Pacifica no es la persona más buena del mundo, pero detesto ver a las personas humillarse de semejante forma...
Me arrepentí: ¡detesto vestir de esta manera! ¡Parezco una marioneta! Estaba tan molesto que no pude reprimir mi enojo, y no estaba enojado con ella, si no con sus padres.
ESTÁS LEYENDO
Dipper Y Pacifica
RandomMe di cuenta de que sentía algo más, justo ese día en que me abrazó. ¡Oh, hombre! Jamás debí ayudar a la familia noroeste...
