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La húmeda noche opacaba con todo su esplendor las concurridas calles de Seúl, era un viernes frío y lluvioso, una noche que contrastaba perfectamente con esa triste sonrisa, aquel esbelto cuerpo se encontraba posado sobre la banca metálica de la parada de autobús, botas que cubrían sus rodillas, una diminuta falda que podía dejar ver todo a su merced o casi todo, un croptop del mismo color de las botas y un saco azul marino que hacía que sobre saliera aún más el brillo de aquella lechosa piel, el humo que salía de sus delgados labios el cual era proporcionado por aquel cigarrillo a la mitad que se mezclaba con el frío bao de su respiración.

Su mirada se posaba de un lado a otro intentando atraer clientes hacia él, sus labios rojos comenzaban a despintarse y su paciencia a irse, esto era difícil lo era demasiado, sus pensamientos se vieron ahuyentados al notar un Mercuri  último modelo en color negro parado justo frente a sus ojos, el vidrio del copiloto comenzó a descender dejando ver aquel un varonil perfil marcado en las penumbras.

-¿Cuánto la hora?-preguntó una gruesa voz

Sus piernas se estiraron y luego se doblaron un poco debido a que su cuerpo se encontraba recargado sobre la puerta del auto dejando ver un poco aquel pecho

-Depende de lo que quieras-contesto aquella seductora y provocativa voz

-Sube y negociemos-invitó la misteriosa silueta a aquel esbelto cuerpo haciendo que este accediera, no podía dejar perder aquella oportunidad.

El auto se dirigió a una lujosa casa ubicada en uno de los barrios más caros en toda Seúl y si se puede decir en toda Corea del Sur, casa con grandes ventanales, alberca en cada jardín y piso de madera, al bajar el más alto le invito a pasar a la sala  de piel color caoba que se encontraba en una habitación llena de mármol blanco, sus ojos brillaron como cuando sabes que acaba de pasar algo muy bueno y para él esto había sido como ganarse la lotería.

-¿Y bien cuánto por una noche?- preguntó el de traje.

-¿Primero dime tu nombre y qué servicio quieres?

-Pon un precio y te diré- comenzó a debatir de nuevo el más alto.

-Te sonara un poco caro

-¿Cuánto? El dinero no me importa, es más no te quiero una noche, te quiero un mes,

-Tres mil dólares, eso te costare durante un mes- el rubio comenzó a reír con un poco de sorna

-¿Sólo eso?, acepto pero tendrás que vivir aquí es necesario que lo hagas, y puedes decirme Sehun

El de labios más delgados trago con un poco de dificultad, sabía que era demasiado bueno para ser real

-Lo siento pero tengo condiciones y reglas y vivir en casa de los clientes no se me permite

-Dije que el dinero no importaba y si vivir aquí durante un mes requiere más solo ponme la cifra

-Eso, eso no es posible- decía mientras se ponía de pie para retirarse del lugar

-Mira, no te quiero para tener sexo como depravado durante un mes seguido, te lo diré así, mi padre vendrá a la empresa a una revisión debido a que es el dueño pero yo soy quien la maneja y al ya estar en edad de comprometerme y ser alguien de respetar me pretende casar con una niña hueca que no sabe siquiera para qué sirve la palanca de un auto y sí, sé que no fue la mejor idea de ir por una prostituta y que tomara el papel  mi novia o próxima comprometida, pero veámoslo de este modo, tú tendrás dinero seguro durante un mes y yo tendré tranquilo a mi padre y prefiero mil veces a una prostituta como novia que una niña hueca que no da buen sexo.

Habían pasado cuatro, sólo cuatro malditos meses y las cosas comenzaban a salirse de control, sabía que se había ido a la mierda desde aquel día que por accidente abrió la puerta del baño mientras Sehun se tomaba una ducha, la fortuna había sido que el más bajo ya se encontraba vestido, no había tenido contacto físico con él hasta el momento, simplemente le había hecho eróticos bailes antes de cada siesta o masajes durante las duchas de tina de Sehun pero nada había pasado a más, sin embargo el de labios delgados comenzaba a desear aquel cuerpo, aquel ser, aquella esencia, Sehun siempre había sido amable con el de esbelto cuerpo, y eso le comenzaba a llamar la atención a sobremanera haciendo que su cuerpo tuviera reacciones innecesarias. No lo había vuelto a ver hasta el día de hoy, él se vendía por necesidad pero hoy, hoy se había vendido a Sehun por algo más que eso, se había vendido por amor.

Sehun camino hacia el esbelto cuerpo

-Deseaba tu cuerpo, cada noche desde que te fuiste pero hoy debo de admitir que he enamorado de cada curva y cada lunar en él- dijo rozando con sus labios en el lizo y blanco cuello del más bajo

Este sin pensarlo más se hinco dejando su rostro a la altura del apretado miembro de Sehun y comenzó a masajearle, y sin decir más bajo aquellos pantalones liberándolo para luego darle un sexo oral como nunca nadie más se lo había dado, por su contra Sehun disfrutaba cada rose de la húmeda lengua en su miembro, soltaba gruñidos tan jodidamente roncos que el ambiente comenzaba a excitarse un más y en un arranque se levantó haciendo que aquel cuerpo chocara contra la fría pared dando un gemido de sorpresa, Sehun no lo pensó más y devoro aquellos labios que tanto había deseado y cuando se pretendía comenzar a acariciar aquel cuerpo el más bajo le paro.

-No, sólo puedes besarme y yo darte sexo oral pero no puedes tocar mi cuerpo-

Sehun le miró absorto y luego logro reponer -Te he deseado ya lo bastante para que me frenes de este modo, nunca antes había deseado un cuerpo tanto como el tuyo, y eso que ni siquiera se tu nombre-

El más bajo sentía una nube de sentimientos sobre él, también lo deseaba pero sabía que era un buen dinero que él necesitaba y si arruinaba todo ¿Qué pasaría?.

-Mi nombre es Luhan- dijo sin pensarlo dejando escucharse su  voz real la cual ya no era femenina como la anterior pero aún mantenía ese tono de sensualidad

Sehun abrió sus ojos tan ampliamente que podrían haberse desorbitado, esto era demasiado confuso pero excitante, tanto que su miembro volvía a endurecerse, Luhan se mantenía quieto esperando alguna respuesta, le miraba con unos ojos tristes, él no había querido formar parte de un mundo en el que su cuerpo fuera tocado por tantas manos dejándolo sucio, tenía miedo de Sehun pero sus sentimientos crecían, más y más cada vez, su corazón latía rápidamente, no quería perderlo

-¿Qué clase de prostituta eres?, te vendes pero no dejas que toquen tu cuerpo"- dijo Sehun fijando su mirada en la de Luhan

Este subió sus manos lentamente y retiró la rubia peluca dejando ver su castaño cabello, dejándose ver por primera vez- Soy el tipo de prostituta que nunca creíste haber tenido en tu cama.





Apariencias engañosas -HUNHAN-Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora