CAPÍTULO 4

23 1 0
                                        

Me desperté por el sonido de los pájaros y sonreí. Me vestí, aseé y bajé a desayunar. La mesa estaba llena de bizcochos, galletas, tostadas y mermeladas de todos los sabores; supongo que aquella sería la disculpa de mi abuela.

-Buenos días princesa ¿ Has dormido bien ?- preguntó.

-Si abuela. Por cierto, te debo una disculpa por lo de ayer. Mi reacción no fue la adecuada, sé que tú solo quieres ayudarnos y te lo agradezco. Iré a hablar con el director si eso es lo que quieres.

- No te preocupes, yo también lo siento , me tomé mucha libertad tomando decisiones sobre vosotros. Tu hermano ya ha desayunado y se está vistiendo. Coge lo que quieras - dijo señalando la mesa- Y cuando estés lista avísame y nos vamos, yo iré a mi habitación a arreglarme.

-Vale- Finalicé.


Estaba muy nerviosa, al igual que mi hermano. Entramos al despacho y nos encontramos a un hombre no muy mayor, de unos treinta años.

-Buenos días- saludó con una sonrisa bastante agradable- vosotros debéis de ser los nuevos alumnos. Por favor sentaros. Bueno, yo seré vuestro director y esta reunión, más que nada sirve para enseñaros el establecimiento. Como estoy un poco ocupado, llamaré a un par de alumnos de vuestros respectivos cursos para que os lo enseñen, y ellos os dirán quienes serán vuestros profesores. De vuestro avance en los estudios hablaremos más adelante.

Cogió el teléfono y marcó un número, al momento le respondieron.

-Señorita Casilda ?- preguntó

...

-Sí, mira quería que vinieran a mi despacho los dos alumnos de los que te hablé.

...

-Vale, está bien. Esperaremos.

...

-Adiós- colgó

-Bien parece que tendremos que esperar unos minutos.

Y no habían pasado ni treinta segundos cuando llamaron a la puerta.

-Adelante

Abrieron la puerta y aparecieron dos chicos bastante parecidos, serían hermanos.

-Estos son los hermanos González. Alex - miró al más bajo de los dos- tú le guiaras a él- señaló a mi hermano- y tu Martín, a ella.


Mientras subíamos las escaleras me fijé en sus rasgos. Era rubio, alto, musculoso y tenía unos ojos grandes y azules.

Dejé de mirarle cuando él me miró a mí.

-Me llamo Martín, aun que supongo que ya lo sabrás, ya que lo dijo antes el director- me dijo con una sonrisa de medio lado.

-Si emm... yo soy Eva - dije apartando mis ojos de los suyos.

Después de pasar por varios pasillos en silencio, se paró y me dijo:

-Irás en mi clase y nuestro tutor se llama Ramón. Es un poco... como decirlo... tipo sargento, pero en el fondo, muuy en el fondo es bueno.- dijo mientras nos reíamos.

-Si quieres te presentó a algunos de mis amigos.

-No gracias, no hace falta... es más no hace falta que seas mi niñera- dije un poco molesta.

-No pretendía... solo quiero que estés bien.

-Ya, y te lo agradezco; pero no hace falta que estés conmigo porque te lo halla dicho el director.

-Vale, lo entiendo - y sin más preámbulos abrió la puerta de la clase y entramos.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Jan 24, 2016 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Sin finales felicesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora