Capitulo 24

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Me desperté y lo primero que vi fue a una castaña durmiendo sobre mi pecho. Decidí dejarla dormir mientras iba y hacia el desayuno.
Con cuidado trate de sacarla de encima mio para que no despertase.

Me dirigí hacia la cocina y preparé café con huevos revueltos y un poco de tocino.
Mientras tanto; Ayer... pude decirle a Kehila lo que sentía por ella y resulta que ella corresponde a mis sentimientos. ¿Y si decía que no? ¿Que habría pasado? Eso de todos modos no importa ya que acepto y no puedo estar más contentó.
Sonreía como estúpido mientras alguien parada atrás mío interrumpió mis pensamientos.

-Te levantas mas temprano de lo esperado, Kehi.-Hable mientras terminaba de dejar los huevos revueltos recién hechos en un plato.

-¿Por qué lo dices?-Deje la comida ya hecha en la mesa y volví hacia ella agarrándola por la cintura.

-La última vez te levantaste tarde, ¿recuerdas?-Levante mis cejas.

-Si-Hizo puchero.-Pero eso fue porque estaba muy cansada, y lo sabes.-Se justificó picando mi pecho con su dedo índice.

-De acuerdo. Buenos días, princesa.-Le di un cortó pero no tan cortó beso y nos sentamos a desayunar.

-¿Tomaras solo café?

-Si, ¿por qué?-Levanto su vista hacia mis ojos buscándola respuesta.

-Nada, pero estas muy delgada y no se... deberías comer más...-Mis palabras quedaron en el aire y se formo un silencio incomodo. Kehila tomaba de su café y yo me devoraba el tocino, junto con el huevo y el café.

× En estas últimas semanas Kehila lo único que ingería es: café o una manzana. Si, siempre encontraba la manera de no comer. Su madre notaba que estaba mas delgadas, la ropa comenzaba a resbalarle, no mucho pero ya no eran de su talla. Se le resecaban los labios, estaba mas pálida y débil. A demás que se le marcaban las costillas y caderas. ×

-¿Dormiste bien?-Kehila rompió la tensión.

-Si, ¿y tú?

-Dormí contigo, ¿como no dormir bien?-Ella tapó su sonrisa con la taza de café.

(...)

-¿Y bien?

-Espera.-Paró a Kehila en el medio del jardín y rebuscó en su chaqueta-con una manó-lo que le había comprado y con la otra tapaba el rostro de la castaña para que no viera.

-¿Ya?-Insistió.

-Que impaciente eres, eh.-Abrió la cajita color azul y corrió su manó del rostro de la ojiverde.

Kehila quedó embobada con el brillo que desprendía el dije de el collar que reposaba en esa cajita.

-¿Te gusta?-Miro la pequeña caja y luego a ella.

-S-si esta precioso.-Acerco su dedo al dije en forma de luna que desprendía pequeños destellos de luz al reflejarse el sol en el metal.

El castaño sonrió al ver los ojos iluminados de Kehila. Si, la quiere tanto que su felicidad dependia de la de ella. Todavía no comprende porque ella es la única que causa lo que causa dentro de él, es mágico.
Sacó el pequeño collar de donde reposaba y le hizo señas a la castaña para que recoja su cabello. Se acercó a ella y le colocó la cadenita.

Harry levantó el rostro de su novia y la besó mientras acariciaba su mejilla y ella lo agarró de los costados de su cintura mientras hacía pequeños círculos imaginarios arriba de la remera. El rizado sonrió entré el beso ya que le causó cosquillas el movimiento de Kehila. La sostuvo mas fuerte de el rostro y luego de que se separen por falta de aire se dieron tres pequeños piquitos que hacían chasquidos al finalizar.

Gritos silenciosos (Harry Styles)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora