A través de una mirada.

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Tristemente otro día sin ti, sin tus labios, sin tus ojos, sin tu sonrisa de buenos dias. Todo por un estúpido error cometido de mi parte. Ya no importa las horas que duermo, o cuantas veces al dia me alimento. Mis amigos dicen que estoy muerto. Y asi es, una parte de mi murió el día que me dejaste. Aún no me lo perdono, aún no lo asimilo con claridad. Como nuestra alegría paso a sufrimiento en tan solo un segundo. Hoy, un año más del día de tu muerte, hoy, un año más del día que dejaste de ser mia. Aún te extraño, aún te pienso, todavía, espero que vuelvas. Mis padres me han dicho que me serviría mudarme, quizás irme del país. Quién sabe, tal vez funcione. Hoy, aniversario de tu muerte, mi amor, estoy empacando las últimas cosas para irme de aquí. Hoy dejo nuestro hogar. El lugar donde tantas veces fusite mia, donde tantas veces bailamos, donde tantos besos nos dimos. Por última vez entro en nuestra habitación y le doy el ultimo adiós. No te imaginas como me duele hacer esto. Camino despacio hacia la puerta, observo la habitación y no puedo evitar sentir nostalgia, aun así, sonrió recordando todo lo vivido contigo aqui. Salgo del apartamento y cierro la puerta con llave recordando la primera vez que la abrí para ti, estabas emocionada por mudarte junto a mi.

Esta mañana desperté pensando en lo que estaba por hacer hoy, tomaría un vuelo, cambiando de ciudad, de país, de contiene, cambiando de vida. Ya era hora de mi vuelo, respire hondo y aborde el avión. Sin darme cuenta del paso del tiempo ya había llegado a mi nueva vida.

3 meses en mi nuevo apartamento y aun no me acostumbro. Me cuesta pensar que no tengo recuerdos contigo aqui y que nunca los tendré. Hoy empiezo un nuevo trabajo. Al estar listo salgo del edificio y camino unas cuantas cuadras antes de llegar. Dos horas trabajando y me sentía igual, muerto en vida. Mientras organizaba unas cosas el sonido de la pequeña campana anunciando la llegada de alguien más me hizo levantar la vista, entonces, te vi. Juré por mi vida que eras tú, pero no fue así. La joven que había entrado se acercó a mi, ella escribía algo en su teléfono mientras caminaba. Cuando estuvo frente a mi levantó su vista y entonces fue, cuando toda nuestras vidas pasó a través de una mirada.

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