Cap. 30

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Narra Twilight.
Cuando llegue a casa me la pasé todo el día en mi habitación, no tenía ganas de salir o hacer algo.
Al día siguiente en la escuela ya estaba mucho mejor. Aunque Sunset estaba con Flash. Me dediqué a ignorarlos y mirar hacía el frente con la frente en alto. No le iba a dar el placer de que el supiera que me lastimaba verlo con ella.
No tenía nada de ganas hoy, así que cuando se dio la ultima clase, me la pasé mirando a todos lados exepto al profesor de historia y a Flash, ya que me tocaba clase con el.
"Twilight," me dijo el profesor. "Ya que estas tan atenta, ¿Podrías decirnos quien hizo la compra de el territorio de Louisiana, en que año y quien la vendía?"
"No," dije.
"¿Qué?" Preguntó.
"Usted dijo que si podría y no puedo." Respondí.
"Contesta." Dijo apretando los dientes.
Suspiré.
De todas maneras esta era fácil.
"Benito Juarez, 1976, de los españoles." Nadie dijo que contestaría correctamente.
"Eso es mas incorrecto que alguien maltratando a un animal." Dijo después de que todos en el salón se rieran.
Fue por una pequeña libreta y anotó algo.
"Twilight, tendrás que venir a tutorias." Dijo.
"¿Qué días?" Pregunté.
"Viernes."
Ah no. Todo menos viernes.
"Los viernes no puedo, lo lamento." Repuse.
"Es el único día que estoy aquí despues de clases."
"Pero no puedo," me quejé.
"Bueno, otra alternativa es un tutor, pero tendrá que ser por lo menos tres días por semana."
"Okey," dije.
"Bien," miro su libreta y miro a alguien al final de la clase. "Shooting Star, ¿Puedes ser su tutora?"
"Lo haría, pero usted me asignó a Sunset Shimmer."
"Pobre de ti." Murmuré lo suficientemente alto para que todos se rieran otra vez.
"¿A si?" Me desafío ella. "Pues-"
"Sunset," la regaño el maestro.
Ella rodó los ojos y le susurró algo a Flash, quien la rodeo con el brazo.
"¿Qué hay de ti, Soarin? No eres perfecto en esta clase pero puedes ayudarle a Twilight. "
"Lo siento, no me asignó a nadie pero tengo práctica todos los días por la tarde." Respondió.
"Bien, hmm.." miro por última vez su libreta. Sus ojos se posaron sobre Flash.
"¡Flash!" Dijo. "No puedes decir que no."
"¡¿Qué?!" Gritamos los dos al mismo tiempo y nos miramos. La primera vez desde aquel beso afuera de la escuela que nos mirábamos de verdad.
Su mirada se suavizó en cuanto sus ojos se conectaron con los míos, pero eso no impidió que siguiera protestando.
"No puedo." Dijo Flash.
"Ni yo." Dije.
"¿Por qué?"
"¿Le ha visto? No podemos estar juntos en una sola habitación sin pelearnos." Dijimos los dos en unísono de nuevo.
El profesor nos miro a los dos. "Parece que no tienen problemas adividando que piensa el otro."
Me sonrojé de inmediato.
"Mañana te pondré un examen, si no lo pasas los dos tienen un cero."
Los dos nos quedamos callados.
Y luego la campana sonó.
Todos empezaron a salir y yome tiré en mi silla, sintiendome inútil.
Flash se sentó a mi lado.
Yo me levanté de mi asiento, lista para salir de ese lugar.
"¿A donde vas?" Preguntó el profesor que estaba saliendo.
"Pues a mi casa, ni modo que a Alaska."
El rodó los ojos. "Tu te quedas aquí, mandaré a alguien para sacarlos de aquí en cuando las dos horas de estudio se completen. "
Volví a suspirar y me senté otra vez en mi silla.
Flash abrió sus libros.
"Mira," dije. "No tienes que enseñarme, ya lo se todo."
"¿A si?"
"Si."
Levantó una ceja y me obligué a dejar de mirarlo.
"Thomas Jefferson, 1803, Napoleon de origen Francés."
Parecía sorprendido.
"¿Y por qué no dijiste eso?"
"Iba a parecer una nerd," dije. "Como tú."
"No estuviéramos aquí si hubieras dicho la respuesta correcta."
"Pues que mal, no la dije, lamento que tengas que estar conmigo en este cuarto, aunque dudo que te importe, jamás te he importado, " dije las palabras antes de que pudiera detenerlas. "Pero eres bueno fingiendolo."
"Eso no es cierto," dijo. "Tu sabes que no."
"Pues fíjate que ya no lo se." Le dí la espalda.
"Tu eres la que le importa nada." Repuso. "Crees que eres perfecta, que todo el mundo te adora, pues te tengo noticias princesa, no todo el mundo gira alrededor tuyo."
Me puse de pie y le lancé la mirada más llena de odio que tenía. "No me hables así, idiota, no voy a dejarte."
El también se puso de pie. "Pues es verdad, no te importan los sentimientos de nadie, no todos somos como tu, no todos somos ricos y no todos tienen una vida tan perfecta y sin problemas."
Le dí una cachetada.
"¡No te atrevas a decir que yo no tengo problemas!" Ya estaba llorando. "¡No me conoces!"
Me derrumbe contra la pared llorando por todo lo que no había llorado desde ayer.
Al parecer Flash se dio cuenta de sus palabras y cuanto me hirieron porque se sentó al lado de mi en el suelo.
No habló por varios minutos.
"Lo lamento," dijo. "Tienes razón, no te conozco."
Levanté mi mirada y me puse de pie, no le iba a hablar.
El me siguió. "Twilight, "
No le contesté.
"Twilight, "
Lo escuche suspirar y luego sentí su mano en mi muñeca.
"Sueltame." Le dije firme.
"Escúchame-"
"¡No! ¡Sueltame!" Grite esta vez.
El me agarró de la otra muñeca y me pegó contra la pared.
"No pelees conmigo," dijo. "No vas a ganar."
Me calme un poco solo para darme cuenta de lo cerca que estabamos y el igual, no nos habíamos cuenta de que el espacio entre nosotros eran de solo unos centímetros.
Me miró desde abajo hacía arriba, su mirada me hizo sentir expuesta, como si con solo mirarme pudiera adivinar todos mis secretos.
Finalmente me miró a los ojos, no se cuanto tiempo nos quedamos así pero si sabia que el espacio entre nosotros se hacía cada vez más pequeño.
Hasta que nuestras narices se estaban rozando.
"Me dolió," dijo en susurro casi inaudible. "Verte ayer con ese chico."
Mi corazón empezó a latir mas rápido.
"¿Crees que no me dolio a mi verte con Sunset?" Le pregunté.
"Si, pero-"
"Nada," dije. "Yo te vi."
El asintió. "Tienes razón."
Estaba tan cerca, podía oler su aroma y cada segundo que pasaba sin sentir sus labios sobre los míos era agonía.
"Besame,"
Tan pronto como las palabras dejaron mi boca su labios ya estaban besándome.
No era un beso tierno, era apasionado y lleno de deseo. Sus manos llegaron a mis caderas, empujandome contra el, y las mías tomaron su camisa en mis puños acercandolo más.
Pero ya podía, estabamos tan juntos como nuestros cuerpos nos lo permitían.
Me envolvió con sus brazos y me cargó, puse mis piernas alrededor de el, y luego me sentó en el escritorio del profesor.
Me continuó besando hasta que ninguno de los dos podía resistir más y ropa empezó a desaparecer.
Primero mi blusa y su camisa, pero cuando empezó a quitarme mi pantalón supe que habíamos ido muy lejos.
"Para," le pedí entre besos.
No me obedeció al instante, pero poco a poco pareció darse cuenta en la situación en la que estabamos y me dejó.
Me miró avergonzado, pero lo menos que quería era pelear de nuevo, así que me puse de pie y le di un beso corto.
El me sonrió.
Después de ponernos la ropa nos dedicamos a estudiar, como debimos haberlo hecho desde el principio.

Ms. Popular & Mr. InteligenteDonde viven las historias. Descúbrelo ahora