Te amo

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En el momento en que la conversación termino el menor se levantó tomando su bastón con cuidado, con una suave sonrisa que hizo que a Sebastian se le sonrojaran las mejillas. El mayor se levantó y vio al menor tomando su brazo para llevarlo a donde iba.

— Te iré a dejar a tu camarote –Dijo sin que el castaño tuviera oportunidad de contestar ya que estaba algo sorprendido.

— Muchas gracias –dijo algo descolocado para comenzar a salir. —Adiós, Yuki-san

—Hasta mañana –Dijo viéndoles salir con una suave sonrisa apoyando con brazo en la mesa para luego recargar su cara contra su mano. Pensaba que pronto serian una linda pareja, pero debía decirle a su gran amigo que debía tener cuidado. Notaba que el castaño era notablemente inexperto en una relación y no quería que sufriera por los errores de su amigo.

Los jóvenes caminaron por los pasillos. Daniel quería doblar su bastón ya que era algo molesto mientras era llevado. Intento hablar pero le daba vergüenza, podía notar que él más alto intentaba serle de ayuda por lo que simplemente le dejo manteniendo el bastón lejos del suelo.

Bajaron escaleras y caminaron por amplios pasillos hasta llegar al camarote de Daniel. Este toco la pared y sonrió suavemente colocándose enfrente del mayor.

                                                                            "Ya estamos aquí"

Eso fue lo que dijo él joven castaño al leer su apellido en la pequeña lamina que estaba en el lado derecho de la pared.

El mayor con una suave sonrisa tomo el rostro de Daniel y espero una reacción. El contrario sonrió un poco mostrando que no estaba asustado de lo que haría. De alguna manera quería ser besado nuevamente para saber y estar seguro de aquellos sentimientos que sintió la otra noche fueron verdaderos o simplemente la impresión. Este cerró sus ojos esperando que el mayor hiciera algo.

Sebastian se sonrojo completamente al ver lo que hizo y tragando algo de saliva le dio un suave y tierno beso. Este duro más que el otro notablemente y esta vez el menor correspondió a dicho beso algo torpe siendo acorralado contra su puerta detrás de él. Se sorprendió un poco, pero intento dejarse llevar por la sensación abrazándole un poco por el cuello.

El mayor sorprendido termino el beso viéndole con una suave sonrisa para darle un suave abrazo.

— Aceptaste mi beso –dijo con una tierna sonrisa en su rostro que mostraba lo feliz que estaba.

— Besas bien y... –Se interrumpió a si mismo avergonzado de lo que iba a decir, pero no podía simplemente no decirlo. — Y me gusto

El mayor avergonzado le abrazo fuertemente y sonrió de oreja a oreja. Le dio otro suave beso más corto y el menor saco sus llaves para entrar a la habitación y hablar de lo que estaba sucediendo. No se conocen lo suficiente para llegar a ser pareja y eso le preocupaba al menor. No quería ser un juguete, no quería sufrir por lo que vaya a pasar.

—Sebastian yo... -Estaba sonrojado- Yo quiero que seamos algo, pero no es el momento. Nos conocimos hace muy poco y siendo sincero, quiero esperar

—Lo comprendo, no te preocupes. Desde que vi la primera vez supe que serias especial en mi vida y si, supongo que debemos conocernos mejor antes de cualquier cosa. Dejar que el tiempo pase y aprendamos uno del otro.

Al parecer pensaban lo mismo, llegaron a ese acuerdo. Ambos sentían algo por el otro, pero era de imaginar algo simple. Solo atracción, pero al parecer no querían que los besos terminaran. Eran adolescentes después de todo.

Después de una larga plática llego la noche y el toque de queda. El mayor debía correr hacia su cuarto por lo que le dio un pequeño beso al joven ciego y salió corriendo para no ser castigado.

El castaño sonrió y fue a dormir con una linda sonrisa en su rostro, aprendió mucho sobre al mayor. No le gustaban las cosas amargas como a él, pero era fanático de lo salado mientras que el mismo de lo dulce. Eran algo diferentes pero eso no impedía que tuvieran cosas en común. Les gustaba la música clásica, hasta Sebastian sabia tocar el violín y el piano. Le prometió que tocaría para él y eso le emocionaba mientras se recostaba en la cama.

Dio un largo bostezo y se quedó dormido apenas al tocar su cama.

Han pasado días, semanas, un mes completo desde que el ciego al internado. Se ha adaptado perfectamente. Tiene buenas notas a pesar de que a sus compañeros les molestaba un poco el ruido de la máquina que usaba para escribir, pero se acostumbraron y a pesar de no juntarse mucho con él, hablaban para pedir ayuda sobre un ejercicio de matemáticas.

Yuki, Sebastian y Daniel eran buenos amigos. Sebastian y Daniel eran casi una pareja y eso no se podía ocultar. Se besaban y acariciaban de manera suave cuando estaban solos. Han peleado y aunque no hayan sido peleas fuertes, solo molestarse hasta sacarse de quicio para luego encerrarse en la habitación del ciego y mimarse a pesar de no ser pareja. Eran extraños, pero ya era hora de ponerse serios. No podían simplemente seguir siendo solo amigos cuando no lo eran.

El mayor entro con tranquilidad al camarote del ciego y avisando le abrazo con cuidado mientras este hacia su tarea de Lengua. El ciego con una suave sonrisa tomo el antebrazo del mayor y le sonrió para darle un suave beso en la mejilla.

Con una ligera sonrisa movió los materiales de la mesa sorprendiendo al menor y obligándole a colocarle atención a sus palabras. El pelinegro con tranquilidad tomo la mano del ciego y sonrió besándola con cuidado.

                                                                "Quiero que seamos pareja"

El menor con una suave sonrisa se acercó a él y le dio un suave y confiado beso en los labios.

                                                                       "Yo también quiero"

Con tranquilidad el mayor correspondió al beso y escucho las lindas palabras que fueron prácticamente un orgasmo auditivo. Estaba tan feliz de escuchar eso al punto de abrazarle sin previo aviso. El menor con tranquilidad correspondió y de esa manera ya eran una pareja oficial.

Un pasional beso entre un abrazo lleno de calor, afecto y un inesperado te amo  por parte del azabache.

El ciego sonrió al escuchar eso y cerro sus ojos acurrucándose en el pecho del mayor para escuchar el corazón enérgico de su pareja.

Ese día, el mayor se quedó en la habitación. Durmieron juntos y en la misma cama abrazados dándose calor en la fría noche.

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⏰ Última actualización: Feb 07, 2016 ⏰

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