Capitulo 3

957 82 33
                                        

Skyler Claire POV'S

No sé cuánto tiempo estuve inconsciente, pero al despertar me encontré en mi cuarto —supongo— era muy espacioso, completamente pintado de color blanco con los muebles color marrón claro. Mi cama parecía ser de una plaza y media junto a un acolchado de pequeñas flores moradas con gris. Apoye mis piernas en el cálido suelo, alce mis brazos para comenzar a estirarme. Estoy segura que dormir me hizo sentir mucho mejor, la cabeza ya no me dolía y me sentía más estable.

Hice mi camino hacia el pequeño baño que se encontraba dentro de mi cuarto, abrí la tapa del inodoro sentándome en esta, debo admitir que mi panza iba a explotar de tanto líquido retenido. Tire la cadena, fui directo a lavarme las manos y cepillarme mis dientes. Observe mi cara en el reflejo del espejo haciendo una mueca de lado por lo horrorosa que me veía esta mañana. Quiero decir hay gente que se arregla y se ve bien, pero también existe la gente que arreglándose y no arreglándose luce perfecta igual.

Con lo cual yo formo parte del grupo numero uno.

Riéndome bajo por las estupideces que se me pasan por la cabeza empecé a arreglar el acolchado completamente revolcado que se posaba en la cómoda superficie de mi colchón. Un pequeño aullido se escucho desde una de las esquinas de mi cuarto, extrañada pose mi mirada en aquel punto especifico. ¡Se trataba de una no-tan-pequeña bola de pelos con manchas!

— ¡¡Mamá!! —grite lo más fuerte que pude escondiéndome de esa cosa monstruosa llamada gato.

Se escucharon pasos apresurados desde la cocina hacia mi habitación, la respiración entrecortada de Sarah se hacía presente cada vez mas y hasta casi tropieza con la alfombra que se encontraba enfrente de la puerta de madera blanca haciendo que suelte unas cuantas carcajadas.

— Realmente no veo lo gracioso de que grites como una desquiciada y que además te rías de mi casi caída —me dio una mirada severa y al instante pare de reír cubriendo mi boca.

— No era mi intención, en serio mamá —susurre y guie mi mirada hacia el suelo.

— Déjalo estar —tomo mi hombro izquierdo— ahora dime ¿Que fue lo que te hizo gritar de ese modo? —pregunto observando mi cara rápidamente.

— Quisiera saber que hace eso —señale hacia el animal— en mi cuarto —mordí mi labio levemente.

Soltó un suspiro y sonrió hacia el gato tomándolo entre sus manos.

— Ese animal es tu mascota favorita, tu gata llamada Shira y además fue un obsequio de tu hermano —me dio en brazos a Shira— debo decirte que el Lunes comienzas tus clases normalmente — dijo informándome y salió de la habitación.

La nostalgia abundo de manera completa en mi cuerpo y acaricie por inercia a la —ahora— adorable gatita. Para ser sincera la idea de volver a clases no me causaba mucha felicidad, saber que todos estarán mas adelantados que yo me da un poco de vergüenza, tal vez siquiera entienda una palabra de lo que hablaran y no creo que tengan en consideración lo que me paso. Quiero decir tampoco mi idea es dar pena pero pensar en que tendré a todos mirándome me dan ganas de quedarme encerrada en mi cuarto hasta que termine este maldito año.

Sin pensarlo dos veces decidí que mi madre tendría que darme una explicación sobre dos cosas, mi hermano y el colegio.

— Madre necesito explicaciones no te puedes ir así como si nada —alce mi voz un tono más alto de lo normal para llamar su atención pero lo que vi me cegó completamente— ¿Mamá? —tome sus brazos— ¿Por qué lloras?

Rápidamente limpio las lagrimas que caían como cascada de sus ojos claros y giro su cara hacia otra dirección.

— No es nada, solo estaba por preparar la comida y la cebolla en serio que sigue haciéndome llorar a pesar de la costumbre de cocinar —tomo el vegetal en su mano— inventan tantas cosas nuevas y no son capaces de inventar algo para que la maldita cebolla deje de hacer llorar —dijo un poco irritada.

Encadenado - Justin BieberDonde viven las historias. Descúbrelo ahora