Capitulo 2

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Skyler Claire POV'S

Las mañanas, tardes y noches en este lugar se hacían infinitas. No podía parar de imaginar que sería mi vida antes de tener amnesia post-traumática, que era lo que me había pasado para sufrir algo así. Según los médicos y mis padres tenía que estar tranquila para que los recuerdos lleguen solos... o no. Habían pasado dos semanas desde la noticia, mis padres estaban tristes lo sabía, pero trataban de hacer todo lo posible para que yo esté bien. No lo estaba, no voy a mentir pero con sus esfuerzos me transmitían amor y felicidad. En estos días me hicieron millones de análisis, me sacaron sangre, me llevaron de habitación en habitación y siempre veía a las mismas personas. El invierno se iba dejando espacio a la primavera, desde la pequeña ventana visualizaba todo y trataba de guardarlo en alguna parte de mi no dañado cerebro. Supe que llegaba la primavera porque el pequeño limonero comenzaba a dar sus respectivos frutos y las flores volvían a tener sus colores. El sol salía cada mañana acompañándome el resto del día.

Solté un pequeño bostezo abriendo poco a poco mis ojos para que se acostumbraran a la amarillenta iluminación, observe todo tranquilamente y sonreí. Me sentía feliz de estar viva un día mas, poder respirar y saber que sigo aquí. Mis brazos se estiraron por inercia, troné mis dedos observando mis piernas, ya los hematomas estaban desvaneciéndose, tome el cuello de aquella bata mirando por el interior y visualice que aun no se iba el que se encontraba a un costado de mi costilla derecha, hice una pequeña mueca pero qué más da.

Tome mi móvil revisando la hora, recién las nueve de la mañana justo a tiempo para mi desayuno.

La puerta se abrió lentamente dejando ver a mi enfermera favorita, Katie.

— ¡Dulce Skyler, hora de despertar tu desayuno ha llegado! —canturreo mientras dejaba la bandeja en el escritorio.

— Hoy te gane Kat, me desperté a tiempo —dije risueña— estaba justamente pensando en el riquísimo desayuno que sirven en este lugar.

Lo cual no era ninguna mentira, este hospital tenía muy rica comida. Katie era una señora de unos cuarenta años con sus mejillas rojas y regordetas como dos manzanas, de estatura bajita y pelo rojizo. Era muy buena y súper carismática, desde que yo había ingresado aquí ella me traía todas las comidas del día y se quedaba hablando conmigo hasta que terminaba de comer todo.

— Ya veo —puso su tono ofensivo que usaba constantemente para luego largar una carcajada— vamos comienza a comer, hoy es tu ultimo día aquí ¿Sabias? —chillo aplaudiendo.

Pose mi mirada en los alimentos que me había traído haciendo que mi estomago suelte un quejido, gelatina, yogurt, cereales, un vaso de jugo de naranja exprimido y una botella de agua.

— La verdad es que no, no sabía —solté un suspiro— pero debo confesarte algo Kat —alce mi mirada hacia ella.

— Lo siento, yo pensé que si sabias —se apeno y tomo mi mano— dime.

— Me asusta lo que pueda llegar a pasar allí afuera —apreté su mano— no lo sé, es como comenzar de nuevo y eso se siente raro ¿Sabes? —susurre.

— Tienes que ser fuerte y hacer todo lo posible por estar bien todos los días, hasta para mí siempre cada día es un nuevo comienzo y lo que te paso no te tiene por que consumir ¿Está bien? —me abrazo— hoy sales por fin de este aburrido lugar.

Una pequeña sonrisa se asomo en mis labios, tome los cereales vertiéndolos en el yogurt para poder comenzar a comerlos. Kat seguía hablándome de cosas sin sentido pero me gustaba muchísimo su compañía, me hacía sentir menos sola. Es que quiero decir ¿No tenia amigas? Tíos, tías, abuelos, primos ¡Algo! Nadie me visitaba, tan solo mis padres.

Encadenado - Justin BieberDonde viven las historias. Descúbrelo ahora