El trayecto a través de la noche fue pacífico, pero cuando apagué el motor del auto, se extendió de nuevo un silencio incomodo. Me quedé sentada, sintiéndome extrañamente nerviosa, preguntándome por qué él no se bajaba y preguntándome si se suponía que yo dijera algo y preguntándome todas esas cosas que te preguntas al final de una cita —¡no que fuera una cita! De repente, Justin rompió el silencio. —Quiero que entres, pero tengo que advertirte acerca de mi madre. En este tipo de cosas, suele ponerse... achispada.
Honestamente, ¿qué tan borracha podía estar? Ella se había ido, quizás, una hora antes. Me encogí de hombros. —Hey, mi mamá ha estado de picnic la mayor parte de mi vida.
Él frunció el ceño como si no entendiera y luego abrió la puerta. —Está bien.
Me deslicé fuera del auto y luego hice una pausa. Espera, ¿por qué me estaba invitando a entrar? Esto era parte del trabajo, ¿no es cierto? Yo no podía, nosotros no podíamos... salir. Ignorando a mi cerebro, caminé con él hasta la puerta. Él preguntó: —¿Estás lista? —Y presionó el timbre. Desde adentro, pude oír el sonido de charla y de música clásica. Hubo un estruendo, seguido de risa, y entonces la puerta se abrió de repente.
La Señora Bieber estaba parada en la entrada, su pelo ligeramente despeinado y sus ojos brillando. En el vestíbulo detrás de ella pude ver a un mesero de rodillas, limpiando fragmentos de un vaso roto. Un joven camarero presionó una copa de champagne en la mano de la anfitriona, mientras ella en gran medida nos sonreía.
Ella rezumó: —Oh, que encantadores lucen ambos —y yo intenté devolverle la sonrisa. Ella volvió su cabeza, presumiblemente hacia el camarero que se alejaba, y continuó articulando mal—. Esa es la niñera de mi hijo.
Bien, definitivamente había estado tomando.
Varios de los administradores, que reconocí de la graduación, estaban parados en grupos alrededor del estudio y se volvieron en nuestra dirección. Sintiéndome avergonzada por Justin, intenté moverme hacia las escaleras. —Todo luce maravilloso, Señora Bieber.
—Gracias, querida. Es todo obra del proveedor ¡ups! —la copa cayó de sus dedos y se hizo pedazos contra las baldosas. Ella frunció el ceño—. Oh, esas cosas son tan resbaladizas —elevó una mano e intentó susurrarme—. Me pongo nerviosa cuando soy anfitriona.
—No se preocupe —dije mientras comenzábamos a subir las escaleras—. ¿Quizás si prueba un poco de café?
Cuando llegamos al segundo piso, Justin suspiró. —¿No fue divertido?
Apreté su brazo. —Hey, está bien. Cuando tenía cuatro años, mi mamá decidió que debíamos intentar liberar a todos los animales del zoológico. Yo fui la chica más joven en pasar tiempo en la cárcel de Grayfield. Papá estaba furioso.
Justin se rió. —Parece que realmente tienes una familia.
Entramos en su habitación y cerré la puerta para mantener fuera al ruido. Me dejé caer sobre el borde de la cama junto a él y alisé mi vestido. Justin se sacó la corbata y sacudió la cabeza. —Qué noche.
Mis mejillas se entibiaron cuando recordé el baile. —Sí.
Estaba tan ocupada recordando, que casi pierdo sus siguientes palabras. —Quiero verte.
—¿Qué? —Jadeé, el latido de mi corazón disparándose como un cohete.
—Quiero conocerte, cómo luces. —Dijo quedamente y estiró su mano.
Yo respiré: —Oh —y guié su mano a mi rostro. Las puntas de sus dedos descansaron delicadamente contra la piel de mi frente y lentamente rozó la línea de mi cabello. No pude reprimir el escalofrío que corrió por mi columna. Cerré los ojos y sentí sus dedos sintiendo su camino hacia abajo, trazando los arcos de mis cejas. Suavemente, se movieron sobre mi nariz hacia los huesos de las mejillas. Difícilmente podía respirar, pero una pregunta fastidiaba en un rincón de mi mente. Murmuré—: ¿Por qué saliste con todas esas chicas?
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His Eyes - Justin Bieber y tu
Fanfiction¿Cuál es manera más probable de encontrar el amor? De niñera. O, al menos que seas _____ Turner. _____ está a punto de graduarse del bachillerato cuando encuentra el anuncio para cuidar niños por el verano. No tenía idea de en que se estaba metiendo...
