Vuelvo a estar en los campos verdes de un día soleado, y esa villa a lo lejos. Me dirijo hacia allí y como siempre sucede me siento en el ventanal. Mi mente presiente que algo va a suceder en ese momento, tengo un recuerdo vago de mis sueños anteriores. Caigo en la cuenta que esta vez no se oye ninguna melodía, pero si los pájaros y las hojas de los árboles moverse por el viento. Empiezo a recordar que fue lo que pasó la última vez que me senté, ese roce en mi mano. Me levanto rápidamente y decido adentrarme entre las ruinas de la villa.
Siempre la misma calma...En cuanto doy pocos pasos veo una silueta delante de mi apoyada en un pilar. Se me hiela la sangre al ver que es un hombre mirándome fijamente, mientras juguetea con una ramita de trigo . Me fijo en sus manos, lleva un anillo de bronce. Es atractivo, de unos veintitantos años como yo y con una mirada penetrante. Aunque hay algo que lo hace aún más especial, su ropa. Lleva una túnica color gris y en los pies unas sandalias. No me transmite miedo, al contrario, mucha serenidad, sobre todo por la forma que tiene de mirarme. Deseo hablar con él pero me doy cuenta que algo me lo impide por mucho que lo intente, lo mismo sucede cuando quiero moverme, alguna fuerza extraña me lo impide. Mientras mantengo esa lucha interior veo como tira la fina rama de trigo, me dedica una sonrisa de medio lado y desaparece.
Parece que ya puedo volver a hablar y moverme ,voy en busca de ese chico misterioso, pero es demasiado tarde, habrá salido corriendo . Bajo la mirada y me fijo que en la arena, justo donde estaba él hace unos segundos hay algo escrito. Cuesta leerlo, son cinco letras K.A.E.S.O.
Abro los ojos despacio, miro la hora en el móvil , quedan veinte minutos para levantarme. Ésta vez no me he despertado sobresaltada ni empapada en sudor como en ocasiones anteriores y se agradece.
No me puedo quitar de la cabeza al chico que vi en sueños y la manera que tenía de mirarme.
Cada vez estoy más convencida de que alguien o algo quieren darme un mensaje pero por qué a mí y por qué razón. Quizás me estoy volviendo un poco paranoica. Si se lo contara a alguien, pensaría que me he vuelto loca.
* * *
La mañana en el trabajo pasa rápido y antes de que finalice la jornada decido hablar con mi jefe para pedirle los días de vacaciones. Me siento un poco incómoda, todos hemos cogido miedo a pedir cualquier permiso después de ver cómo actúa la empresa con los trabajadores, pero es ahora o nunca. Pico con los nudillos a su puerta que tiene medio abierta.
-Adelante. -dice sin dejar de mirar la pantalla de su ordenador.
-Siéntate Raquel, dime, qué quieres.- pregunta mientras me indica la silla que tiene delante para que tome asiento.
Cuento hasta tres mentalmente y arranco a hablar. No es un mal tipo, lo único que transmite es mucho respeto, siempre ha sido muy perfeccionista con el trabajo y no le gusta perder el tiempo ni que se lo hagan perder.
-Necesito pedirme unos días de vacaciones para la semana que viene, si puede ser.
Ya está, de sopetón.
Se quita las gafas sin apartar su mirada de mí, y con cara de preocupación dice:
-Ningún problema, hablaré con personal, necesitaré que me concretes qué días. De todas maneras hace tiempo que quería hablar contigo.
Oh noooo!! Lo que me temía! Si va a despedirme que lo diga ya, no quiero hacer un drama de todo ésto! Se me empieza a secar la boca y las manos se vuelven sudorosas, las escondo debajo de la mesa. No quiero que se dé cuenta de lo nerviosa que estoy.
-Verás Raquel, llevas 4 años trabajando para nosotros y nunca he tenido ninguna queja tuya, al contrario, te desenvuelves muy bien. Cumples a la perfección y soportas la presión con mucha naturalidad.
Pero???-pienso para mis adentros.
Cruza las piernas y se acomoda mejor en su silla.
-Pero también debo decirte que me he dado cuenta de que hay algo que te preocupa. Últimamente veo que te cuesta concentrarte en lo que haces y que tu cabeza está en otro sitio. Entiendo que los continuos recortes que hacemos os provoquen mucha tensión, pero quiero que sepas que tú puedes estar tranquila, si es eso lo que te inquieta.
No puedo disimular mi alivio y suspiro débilmente.
Es verdad que no es el trabajo de mi vida, pero hay que ser realista. Si me quedo sin él no podría seguir pagando mi piso ,tendría que volver a vivir con mis padres y mi vida cambiaría por completo.
Se levanta de la silla y apoya su mano en mi hombro.
-Te irá bien tomarte unos días para relajarte y pensar sobre lo que sea lo que te preocupe. Pero prométeme que volverás como nueva y seguirás siendo la Raquel de hace unos meses, de acuerdo?-dice mostrándome una pequeña sonrisa.
Al salir de su despacho me doy cuenta que varios de mis compañeros clavan la mirada en mi, esperando ver mi reacción, pensando que quizás yo sería la siguiente en ir a la cola del paro. Les hago una mueca para darles a entender que no iban por allí los tiros.
Me pongo la chaqueta y cojo el bolso. Me he organizado la tarde para irme de compras, me va perfecto por que es principio de mes y he cobrado .Comeré algo por ahí.
Aparco el coche en el centro comercial y al subir las escaleras automáticas veo una cadena de peluquería. Reconozco que últimamente me he dejado bastante, y mi pelo ha perdido el brillo y lo llevo muy largo. Necesito mejorar mi aspecto si quiero dar un cambio en todos los sentidos.
Me atiende una chica muy simpática, de pelo corto y con un peinado moderno.
Decido cortarme las puntas y ya que estoy dar forma a mis cejas.
Vuelvo a casa agotada de tanta andar mirando tiendas. Dejo las bolsas en el suelo y cuelgo la chaqueta. Tengo faena, mañana viene Lara a cenar ,el piso necesita una limpieza a fondo, así que me pongo manos a la obra.
Una vez acabado me preparo un té y me enciendo un cigarrillo. Cojo papel y boli y sentada en el sofá anoto todo lo que quiero llevarme para el viaje, es la única manera que tengo para no olvidarme nada.
7
Enciendo el televisor, me gusta dejarlo de fondo, así parece que no esté tan sola. Tumbada en el sofá me voy quedando dormida, por las noches no llego a descansar del todo por culpa de los dichosos sueños. Caigo rendida...
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EL PASADO DE KAESO
ChickLitPuede una persona llegar a enloquecer por culpa de sus sueños? Y si esos sueños siguen una historia con personajes de otra época, capaces de contactar contigo con el fin de ser vengados?... Raquel, una chica de 28 años, independiente e introvertida...