Castigados

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Emmett POV

"Rosalie, por favor, ya te he dicho que lo siento en cada idioma que sé…por favor, déjame sostener a Everett. No voy a lastimarlo, solo quiero ver que su dedo este bien. ¿Por favor?" enfoqué todo mi poder de persuasión en Rosalie. "Sabes que soy estúpido, eso es parte de la razón por la que me amas."

"Bien, pero ten cuidado, está herido." Dejé a Elliott en la cuna para poner toda mi atención en Everett.

"Lo siento pequeño, creo que debimos haber comenzado con algo mas amistoso como una liebre. Lamento lo del dedo." Me incliné y besé el dedo, que habían vuelto a su lugar, de mi hijo pretendido.

"Ahora, ¿Qué es lo que vamos a decirle al señor Anderson, Emmett? creo que necesitas hacer una llamada." Ella, nerviosamente, comenzó a dar vueltas por la habitación.

"¿A quien?" miré ansiosamente Rosalie.

"Al señor Anderson obviamente. Solo llámalo y dale una buena excusa por como nuestro bebe fue masticado para no ser reprobados." Ella miró dentro de la cuna a Elliott que dormía tranquilamente. Tomó su teléfono, marcó y lo puso en mi mano. Entonces me quitó a Everett de los brazos. "Lo hare dormir, tu haz la llamada."

"Pero Rosalie, ¿que voy a decirle?" repentinamente escuché una voz del otro lado del teléfono.

"¿Hola? Hola... ¿quien es? Vi el identificador de llamadas, se que es uno de los Cullen… ¡Hable!"

"Um, hola señor Anderson, es Emmett Cullen. ¿Cómo está?" traté de sonar casual, pero mi cerebro estaba trabajando a toda velocidad para inventar una buena razón por que nuestro bebé estaba todo masticado.

"Estoy bien señor Cullen. ¿Por qué me está llamando a mi casa en el fin de semana? ¿Acaso quiero saberlo?" no hacia intento alguno por esconder que estaba algo molesto por mi llamada.

"Bueno, Rosalie quería que le llamara para hacerle saber el pequeño incidente que tuvimos en casa esta tarde." Estaba tartamudeando...aún no tenia idea de lo que iba a decirle.

"No tengo tiempo. Podría hacerlo rápido. Mi esposa y yo estábamos por salir." Podía escuchar a su esposa del otro lado preguntándole quien era. No había tiempo, así que solté lo primero que se me vino a la cabeza.

"¡Nuestro perro se comió al bebé!" Rosalie lanzó su mano sobre su boca ante la sorpresa. Su cabeza comenzó a sacudirse no, no, no. Estaba en problemas. Necesito arreglar esto. Me dije a mí mismo.

"¡¿Qué?!" comenzó a gritar el señor Anderson. "¿Tiene alguna idea de lo caros que son esos muñecos señor Cullen? ¿Se comió todo el muñeco? ¿Qué sucedió?"

"Bueno, en realidad no se lo comió, solo me emocioné, creo que trataba de jugar con el bebé…" eso sonaba bien, seguiría con eso… "Y como que mordió el bracito de Everett y uno de sus dedos accidentalmente se salió."

"¿QUÉ?"

"Pero no se preocupe, Carlisle realizó una cirugía en su mano y fue exitosa. Mi padre es un excelente cirujano, ya sabe."

"¿Qué tipo?" preguntó el señor Anderson.

"¿De cirujano?" contesté.

"No, perro. ¿Qué tipo de perro?" estaba comprobando mi historia. Mi mente se puso en blanco. No podía pensar en razas de perros…

"Un Yorkie."

Rosalie volvió a golpear su cabeza. Malditos Yorkies por ser mi perro preferido. Son tan lindos y cuando les pones moños en su cabello…oh Dios… ¡Soné como Alice! Concéntrate Emmett, concéntrate.

Habilidades paternalesHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora