Narrado

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POV Nate

Acaricié su espalda desnuda. Después de toda la cháchara y de todos los días por fin había sido mía y aún no me lo creía; no tenia planeado que esto pasara, pero me tendió una trampa y caí con muchas ganas en ella. Ahí la tenia apoyada en mi pecho respirando pausadamente y haciendo esos sonidos adorables. 

Esta chica era algo fuera de lo normal, quizá por eso me sentía tan atraído hacia ella, era como un imán una luz a la que los mosquitos iban. Sonreí y me levanté de la cama con cierta dificultad, se había amarrado a mi para que no la soltará o no me fuera, se removió incómoda y murmuró mi nombre. Acaricié su cabeza con suavidad, a veces parecía una niña y ahora veía que sobretodo cuando dormía, seguro que mañana hacia su danza de la felicidad, una sonrisa fugaz cruzo mi rostro.

Fui a beber agua y no pude evitar ver aquella libreta en la mesa del comedor, esa roja que llevaba a todas partes y en la que no paraba de escribir mientras yo actuaba. Voy a ser un cotilla, no voy a poder remediarlo, es la naturaleza quien me hizo así. Me acerqué y leí la primera página ¿Eran cartas? ¿Cartas para mi? Ay mi chica loca era tremendamente adorable. 

La escuché removerse en la cama y fui con ella, me metí de nuevo a su lado y ella volvió agarrarse a mi, cual garrapata, le di un beso en la coronilla, aún sonriendo, y me dispuse a dormir.

La chica del metroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora