Narrado

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POV Layla

Ya vuelvo a estar sentada en la misma mesa de la cafetería, mirándolo a lo lejos. Parece realmente abatido, pero debajo de todo eso veo felicidad ¿Habrá conocido a otra persona? ¿Una persona que llene sus vacíos mejor que yo? Él llenaba perfectamente los míos, echo de menos aquella compenetración.

Viene hacia aquí, yo solo estoy nerviosa, pero no puedo salir corriendo, esta vez no es ningún juego, ni yo puedo actuar como una niña, aunque tenga ganas de taparme los odios y ponerme a cantar bien fuerte "la, la, la" para no oírle. Parece mas delgado, he estado tan preocupada.

Solo un beso, en la mejilla... ¿Cuando volvimos tan atrás? ¿Desde cuando los dos actuamos tan fríos? Se sienta delante de mi, me mira, mira su café y vuelve a mirarme.

- Tengo algo que contarte, es algo importante en mi vida - suspira - pero primero quiero que entiendas que no es que confiara en ti, no confiaba en que nuestra relación pudiera superar esto, pero yo escogí por ambos, dejándote a ti de lado - me miró a los ojos y alargó su mano para entrelazar mis dedos con los suyos, ese era un atisbo de que mi Nate por fin volvía - Yo te quiero y he sido egoísta y un estúpido por alejarme de ti; espero que me creas.

- Te creo - solo lo pude susurrar

- Hace unas semanas me llamo mi ex novia - su ceño se frunció y sentí como su mano se tensaba así que la acaricie - Cuando salíamos hace unos dos años, ella se quedo embarazada de mi, hace tres años de eso; rompimos justo antes de que el bebe llegara al mes. Así que ella me dijo que abortaría y se marcho del país. Durante dos años no supe nada de ella; estaba feliz mientras ella continuaba su vida a saber donde y cuidaba de mi hijo - me quedé sin aliento ¿Qué había pasado? - Hace unos dos meses mas o menos, me llamo y me lo contó todo, también me dijo que estaba conociendo a un hombre nuevo y que el niño le estorbaba - esta vez fui yo la que tense mi mano ¿existía en el mundo gente tan cruel?, el lo notó y volvió acariciarme como solía hacerlo con su pulgar, mientras aun mantenía nuestras manos unidas - Estos dos meses he tenido que salir fuera del país, buscarme un abogado y luchar por la custodia de mi hijo. No te respondía a la llamadas ni a los mensajes no te lo contaba, porque estaba avergonzado y aterrorizado; ¿Y si tu te enfadabas conmigo? ¿Y si no querías continuar con la relación? pero creo que el más grande "Y si", el que más me dolía era el ¿Y si ella si quiere seguir con la relación y tu lo estas jodiendo todo?

Me levante de las sillas, viendo como sus ojos se inundaban de lágrimas, cogí su cara entre mis manos y besé sus labios suavemente.

- Esto te debe bastar como respuesta - le sonreí y él me devolvió su tierna sonrisa, como al principio - lo quiero conocer.

La chica del metroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora