Me recuerdas a...

41 4 0
                                    

"El café de Simons" es un sitio reconocido por su estilo rústico con el aspecto de una acogedora cabaña, las personas de la zona lo visitan a diario para degustar variedad en postres caseros y café preparado con diversos ingredientes, otra de las cualidades que hacen único este lugar es la atención que se brinda a sus visitantes también el ambiente que se puede hallar es reconfortante para cierta mayoría de personas. La familia Simons ha sido encargada por generaciones de mantener el esplendor de este pequeño negocio, los miembros mayores continúan en el frente sin embargo reciben ayuda del familiar más joven quien participa como mesero durante las mañanas en tanto sus estudios son llevados a cabo por las tardes en una escuela de turno vespertino.

Giezi Simons es el integrante menor de la familia, un joven de aparentes 17 años con gran entusiasmo dedica parte de su tiempo en convivencia y colaboración en la cafetería de sus abuelos, mantiene siempre un gran orgullo por parte de ellos gracias a la bondad y el cariño que su nieto les proporciona; de apariencia física muestra una piel blanca, cabello negro además de lacio, ojos tonalidad marrón, estatura alta y complexión delgada.

Como todos los días junto a sus abuelos abrieron las puertas del local, acomodaron mesas y asientos, limpiaron la barra para así completar algunos deberes.
-Querido ven acá.-le dijo con dulce voz la abuela. -Dime, ¿que sucede abue?-pregunto sonriendo Giezi. -Coloca el letrero de abierto en la entrada.-le pidió tranquilamente. -Esta bien, ahora voy.-respondió mientras ajustaba su delantal. Dentro de poco tiempo, el lugar se encontraba repleto de personas conocidas para los dueños excepto una joven distinta que entraba sorprendida, al paso de unos minutos tomó asiento en una mesa vacía parece que era nueva en la zona debido a que nadie le había visto antes. Figura esbelta, facciones bien definidas, ojos a tono océano profundo, cabello a gama brownie con destellos rubios y rulos ondulados ligeramente, el chico se acerco a ella para tomar su orden sin embargo se mostró tímida además de ajena ante su acción.

-Bienvenida a "El café de Simons", ¿puedo tomar tu orden?-dijo alegre el joven que parecía ser un mesero. -P-pues si, q-quisiera un frappé...por favor.-pidió tímida ella. -¿Algo más señorita?-pregunto sonriente el. -N-no so-sólo eso, gracias.-tartamudeó nerviosa. -No quiero parecer entrometido, pero ¿acabas de llegar aquí?-pregunto curioso. -Si llegué apenas ayer con mis padres, vivía en otra ciudad.-respondió Lira. -Espera un momento...-se dirigió a la barra.

-Abuela la chica de allá.-señaló a la linda joven. -Ordeno un frappé y por favor, agrega una rebanada de tarta de chocolate.-pensó en darle una muestra de su postre favorito como bienvenida. -Claro cariño, enseguida lo traigo.-desapareció por la cocina. -Muchacho ¿que te traes con esa niña?-le interrogo su abuelo el señor Simons. -¿Yo? Nada, trato de ser amable ella es nueva aquí...es todo.-contestó risueño. -Como siempre Giezi, andas entrometiendote en los asuntos de otros.-reprendió a su nieto. -Gracias cascarrabias, yo también te quiero.-dijo en tono burlón a su abuelo. -Ya no peleen, lleva esto a tu amiguita.-sonrió de forma ligera la abuela.

-Muy bien, aquí esta tu pedido...por cierto ¿cual es tu nombre?
-Olvide presentarme mi nombre es Lira, un placer...-hizo una breve pausa. -Soy Giezi, el placer es mio y ¿que te trae por aquí Lira?-le miraba atento. -Bueno estaba recorriendo el área, entonces vi esta cafetería así que me pareció interesante y aquí me tienes.-hizo un ligero guiño. -Gran elección, el café de mis abuelos atrae varios visitantes de vez en cuando nuevos por estos alrededores.-observo a sus viejitos queridos. -Lo he notado es un espacio sencillo y confortable.-la nostalgia se reflejaba en su mirada. -Sabes...me recuerdas a alguien, quien sonreía de esa manera tan cálida como lo haces tu.-empezaron una conversación sobre su niñez, amigos, pasatiempos favoritos en fin resulto una agradable conversación entre ambos y duro casi media hora.

-Debo irme, adiós Giezi y gracias por la tarta.-despidió a su nuevo amigo con un beso en la mejilla derecha.
-No agradezcas, hasta luego Li.-abrazo tiernamente a la chica.
-Nos veremos pronto.-susurro para el.
-Se que así sera...-observo con melancolía como ella se iba, haciéndole recordar la triste despedida de hace años con su dulce lilium *así solía llamar a su amiga de la infancia*, en tanto una lágrima y una sonrisa triste se mostraron en el rostro de Giezi.

Solo en mis memorias, puedo recordar lo angelical de tu inocencia

*Caja de Recuerdos*#GoldenAwardsJCDonde viven las historias. Descúbrelo ahora