Mensajes de un desconocido comienzan a llegar a su WhatsApp.
Desconocido: Che, Manu, me tenes loco. ❤
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Intento de ArgChi, ahr.
AU!Human.
Vocabulario chilensis en varios ocasiones, así como argentino.
Habrá mención de otras parejas.
Los personajes...
Llegué bajo el gran árbol del patio, y miré para todas partes esperando poder encontrar al Martín.
¿Y si me dejaba plantando el weón? Esto no es ni cita y ya me asustaba que no apareciera.
Saqué mi celular que había guardado en el bolsillo de mi pantalón y mire la hora, habían pasado seis minutos desde que me dejó el visto, y uno desde que llegué.
Sí, estaba tan nervioso que hasta los minutos estaba contando.
—Que daría por unas sopaipas —solté tocándome la guata porque me dio hambre. Si el weón no llegaba no le iba a volver a hablar lo que restaba de mi vida, y todo porque me estaba haciendo pasar hambre.
En un momento sin darme cuenta el viento comenzó a soplar más fuerte, provocando que se me viniera todo el maldito pelo a la cara, y aparte comenzaron a volar las hojas que habían caído del árbol al ser otoño.
Me abracé a mi mismo por el frío, miré hacia arriba con la intención de ver porque caían tantas hojas, y el momento en el que miré el árbol alguien cayó del cielo.
— ¿Qué we- —Y antes que pudiera decir alguna mala palabra ya me encontraba en el suelo con el Martín encima, el cual tenía el pelo con hojas. Y me estaba abrazando.
Estuvimos así un rato hasta que el viento dejo de soplar tan fuerte.
—Weón, creo que me rompiste la espalda —Fue lo primero que dije cuando por fin me miró. Y se que no fue lo mejor que pude decir, pero estoy seguro que me había enterrado una piedra en la columna.
— ¡Perdón! —exclamó quitándose de encima para quedar de rodillas. Yo me senté en el suelo y me llevé la mano a la espalda —. ¿Te duele mucho, flaco? —me preguntó con cara de preocupado.
Y al mirarle por un rato me di cuenta que estaba frente al anónimo.
Y que el estaba de rodillas frente a mi.
Y que es el medio mino, rubio de ojos verdes.
Y como soy weón lancé el medio grito y retrocedí todo lo que pude, hasta que el gran árbol no me dejo retroceder más.
Sentí mis mejillas rojas, tanto que hasta me quemaban la cara.
«Calmate Kotélo*, calmate» Me repetía mentalmente, mientras miraba al Martín, el cual me dedicó una sonrisa torcida -seguramente por culpa de mi grito-.
—T-tú —le miré frunciendo el ceño por la vergüenza que sentía.
Porque weón, tenía al anónimo frente a mi, al mismo que le dije que me gustaba. Suicidarse se veía tentador en ese momento.
— ¿Yo? —se apuntó riendo. Finalmente se levantó y se acercó hasta a mi y extendió su mano —. Yo, Martín Hernández, el anónimo que está loco por vos —dijo al momento que tomó mi mano y me ayudó a levantarme —. Che, Manu, gusto en robar tú corazón.
Y me besó.
N/A:
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∆Kotélo: Normalmente a las Maria José o José Maria o cualquier persona femenina que lleve su nombre con José se les dice Koté (o Coté, but que importa) así que pa los macho es algo así como Kotélo (y sí, hay hombres a los que les dicen así) ∆Sopaipas: Sopaipillas.