MI VECINA

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Desde pequeño el sueño de Justin Bieber siempre ha sido formar parte de la 'Guardia Costera de Estados Unidos'. Con 24 años ha hecho el mayor esfuerzo posible de ser un GuardaCosta, hasta el día que lo logró.


Muchos piensan que ha sido un perdida irremediable de tiempo, que no le traerá ningún éxito y abundancia a su vida, pero para él la tranquilidad de saber que ha salvado una vida más en apuros, es la total recompensa a lo que siempre quiso.

Sin embargo, sus días como donjuán terminaron, todo un casanova, experto y bien distinguido entre la cantidad de bellas mujeres con las que ha tenido la dicha de aventurarse.

Un llamado hace que ponga todo su tiempo de preparación disciplinaria en acción, pero nunca pudo imaginarse que tal comunicado provocara que salieran nuevamente a flote sus mayores deseos eróticos y habilidades sexuales, y las cuales ha estado guardando desde que entro para colocar la máxima concentración a su trabajo.

Una vez terminado el ejercicio de cada día, Justin Bieber se dispuso a salir de aquél gimnasio para tomar rumbo a su hogar. Todos los días venía a hacer su rutina, una de sus tantas dedicaciones en las que mas ponía empeño era mantenerse en forma, su preparación en la Academia para el trabajo deseado lo requería y ademas no podía dejar desvanecer todos los atributos que tenia la fortuna de poseer.

Un hombre de 24 años condenadamente guapo, con la habilidad de mojar las bragas de cualquier dama con tan solo un mínimo roce o incluso un suspiro por parte de él. Es un completo experto en los placeres sexuales de la vida, puede escarbar las fantasías de cada mujer y por su parte hacerlas realidad lo cual seria el gozo mas grande de una fémina, eso lo podría acreditar con la mayor certeza.

Suspirando con cansancio se subió a su preciado auto, hoy no le apetecía un 'Polvo' podría jurar que se caería de sueño sobre el volante de su auto. Una vez que salio del estacionamiento, siempre mantuvo su vista al frente hasta llegar a su casa. Le quedaban dos semanas antes de entrar a la Academia, y quería disfrutar esos últimos días de 'Libertad' como él solo sabia hacerlo y a su manera.

Ya en la entrada de su casa, sacando las llaves para abrir la puerta principal giro la cabeza hacia la derecha y diviso a su vecina, sexy vecina. Ha hablado con ella en muchas ocasiones, siempre seguro de si mismo y con una pizca de picarda, pero no ha tenido la oportunidad de probar su cuerpo, y esa era una de las tantas metas antes de irse.

La mujer cerro la puerta de su auto y camino hasta la puerta de su casa, Justin no hizo mas que mirar como las caderas de su vecina se movían con naturalidad, sus piernas adornadas con un pantalón negro y ajustado, pero lo que mas tenia el gusto de admirar. Su trasero.

El cansancio se desvaneció de su cuerpo como por arte de magia.

Cuantas veces no se ha imaginado azotandolo, acariciándolo o el placer de apretujar mientras roza su miembro con su feminidad. La veía por las mañanas salir siempre con distintos atuendos, llamativos pero bastante simples. Ademas de verla por el ventanal de su patio pasarse de un lado a otro en el interior de la casa, en su atuendo de dormir, o las afortunadas veces con solo ropa interior.

Quería aprovecharla antes de su partida.

Estaba concentrado mirando su trasero redondo -sin exagerar- que no noto cuando le hablo la primer vez. "Hey, Justin. ¿Estas bien?" se lamió los labios dando una calada generosa de aire. ¿Lo habrá pillado?

"Claro que si, solo estaba algo distraído. ¿Como estas?" Pregunto encaminándose a ella con decisión, como si el fuera el depredador y ella su débil y fácil presa. Era coqueta y lanzada, se podría decir que le ponía el ojo a todo lo que tuviera pene.

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