SECUELAS

137 10 10
                                        


He aquí... Nada más ni nada menos que tus secuelas. Secuelas de ti, en mí.

¿A caso creíste que te llevarías todo contigo aquella tarde que decidiste dejarme? -Pues, ¡no!

Aquella tarde no sólo me dejaste a mí, sino que, dejaste miles de cosas ese día: Dejaste una paradoja en mí porque dejaste tanto y nada a la vez. Dejaste un espacio vacío en mi vida; el espacio que ya era tuyo, y que una vez creado ya nada ni nadie podría reemplazarlo o cambiarlo después. Dejaste a una persona herida y desconsolada. Dejaste un corazón roto. Dejaste que muchas cosas sucedieran y no hiciste nada para evitarlo. Dejaste de hacer tantas cosas que sólo tú tenías el derecho y privilegio de hacer, simplemente me dejaste y ya nadie más podría ocupar tu vacante.

No sólo me dejaste a mí... Dejaste deslizar más de una lágrima sobre mi rostro. Dejaste que mi corazón se estremeciera y luego se dividiera en todas esas cosas que dejarías de hacer desde ese momento. Dejaste que mis manos se enfriaran. Dejaste que mis brazos extrañaran los tuyos cada vez que quería que me abrazaras. Dejaste que mis pies perdieran el rumbo porque el único camino que conocían era para llegar a ti. Dejaste que mi alma se consumiera lentamente. Dejaste que mis días fueran fríos, grises y tristes porque también dejaste que todos los colores, que habías traído a mi vida, se fueran. Dejaste que mis palabras sangraran y que poco a poco fueran muriendo. Dejaste que mi sonrisa se ocultara y que poco a poco dejara de brillar. Dejaste que mis labios añoraran aquél sabor único a ti.

Dejaste dolor en mí. Dejaste preocupación e intrigas en mí. Dejaste que la noche envejeciera y un vaso a medio beber. Dejaste un desastre. Dejaste un nuevo deber para mí. Dejaste huella en el momento y en el lugar. Dejaste que la Luna se mostrara y brillara, sólo porque tú ya no me harías compañía y para que iluminara el camino a casa sin perderme en la oscuridad. Dejaste pasar el tiempo y las oportunidades. Dejaste que la magia fuera revelada. Dejaste pasar diciembre y luego noviembre.

Dejaste de amarme. Dejaste de quererme. Dejaste de decir "Te Amo", al menos a mí. Dejaste de escribirme. Dejaste de dedicarme canciones. Dejaste una taza de té enfriarse. Dejaste un deseo abandonado. Dejaste una promesa rota. Dejaste miles de recuerdos. Dejaste un ave libre, un ave que no puede volar. Dejaste una llama encendida, una estatua deshecha. Dejaste al público entusiasmado. Dejaste miles y miles de cosas más. Pero según tú... Sólo me dejaste a mí.

Pero entre todas las demás cosas que dejaste... hay una que pareciera justificar a todas las demás: Dejaste de estar mal. No sólo dejaste cosas conmigo. Dejaste que tu corazón tuviera lo que quería, pues ya no me quería a mí. Dejaste de hacer lo que estaba mal. Dejaste que tu vida fuera mejor. Dejaste que tus manos tomaran las de alguien más, que tus brazos rodearan a alguien más, que tus labios fueran para ese alguien más. Dejaste de estar presente en mi vida. Dejaste que las luces se apagaran. Dejaste que tu sonrisa deslumbrara a alguien más.
Dejaste que tus latidos fueran ajenos. Dejaste la puerta abierta. Dejaste pasar la noche. Dejaste de hacerme responsable de todo lo malo. Dejaste de hacerme creer que todo estaría bien. Dejaste de llorar y comezaste a sonreír. Dejaste tanto aquella tarde. Dejaste muchas cosas. Dejaste una historia que por siempre será sólo nuestra. Dejaste un tesoro.

Sé perfectamente que así como dejaste tantas cosas, tomaste muchas otras más que son nuevas para ti. Sé también que esto podría no importarte en lo absoluto porque te conozco. Te conozco tanto que podría ver la verdad a través de tus ojos, incluso me atrevo a decir que podría ver tu alma a través de la pureza de tu ser. Pero dejaste que alguien más te conociera y en mí sólo dejaste...

Dejaste... Secuelas.

SECUELAS (2016)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora